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Baldomero Fernández Moreno
Nació en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1886. Transcurrió su infancia en España. Luego regresó y ejerció su profesión de médico en Chascomús
y en otras ciudades del interior. Fue también
profesor de literatura. Murió el 7 de julio de
1950.
Posmodernista en sus comienzos, la poesía de Fernández Moreno derivó luego en un estilo íntimo y personal que algunos denominaron “sencillismo”. Es fino, irónico y cordial en sus versos de elaboración atildada y cálida.
Campos de mi provincia
Campos de mi provincia en el estío,
infinitos, monótonos, iguales,
carretadas de pastos naturales
más el alambre tenso de algún río.
Un monte a la distancia azul sombrío,
parches esmeraldinos de maizales,
molinos, parvas, silos, animales,
y luego el sol de la bandera y mío.
Hoy al cruzaros rumbo al mar de nuevo,
mi antiguo voto férvido renuevo:
¡estallad en mil granjas divididos!
Y guardadme el rincón más miserable
en que un sonoro álamo me hable
junto a los claros hijos ya crecidos.
Setenta balcones y ninguna flor
Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor...
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?
La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay ningún poeta lleno de ilusiones?
¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?
Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!
Epitafio
Caminante: en el mundo me llamaron Dalmira,
un poeta deshizo, en cantarme, su lira.
Bajo esta piedra blanca dulcemente sonrío...
Eso sí, caminante, ¡tengo un poco de frío!
Al señor marqués de Santillana, que llevaba en la celda un mote que decía: “Dios e Vos”
Aquí, para entre los dos,
averigüemos qué es,
¡oh magnífico marqués!,
aquello de “Dios e Vos”.
Está claro lo de Dios,
mas lo de Vos, ¿qué sería?
Que era la Virgen María
afirmaban, graves, los sabios...
Plegaba el marqués los labios,
el marqués se sonreía.
Ferozmente criticado como lamentable y desgraciada caída en el mal gusto, su “Soneto de tus vísceras” fue incluido con justicia en la Antología Poética Argentina elaborada en 1943 por Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares.
Soneto de tus vísceras
Harto ya de alabar tu piel dorada,
tus externas y muchas perfecciones,
canto al jardín azul de tus pulmones
y a tu tráquea elegante y anillada.
Canto a tu masa intestinal rosada
al bazo, al páncreas, a los epiplones,
al doble filtro gris de tus riñones
y a tu matriz profunda y renovada.
Canto al tuétano dulce de tus huesos,
a la linfa que embebe tus tejidos,
al acre olor orgánico que exhalas.
Quiero gastar tus vísceras a besos,
vivir dentro de ti con mis sentidos...
Yo soy un sapo negro con dos alas.
Agenda de Reflexión.
agendadereflexion@ciudad.com.ar
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