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Galileo Galilei
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Nació el 15 de febrero de 1564 en Pisa, Italia. Se
le considera el inventor del telescopio, y se hizo
famoso por sus descubrimientos astronómicos, entre
los cuales podemos mencionar los satélites de
Júpiter y su movimiento en torno al planeta; y que
la Luna no era un cuerpo luminoso por sí mismo,
sino que brillaba porque reflejaba la luz del Sol;
además observó numerosos cráteres y otras
irregularidades en la superficie lunar. Al
observar el Sol descubrió las manchas solares como
manchas oscuras movibles, y esto lo indujo a
pensar que el Sol giraba sobre su eje.
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Al observar la Vía
Láctea descubrió que se descomponía en incontables
estrellas. Galileo apoyó en forma directa las
teorías de Copérnico sobre el movimiento de la
Tierra y los demás planetas en torno al Sol, lo
que le provocó problemas con los teólogos y la
Iglesia, siendo finalmente obligado por el
tribunal de la Inquisición a negar sus creencias
en el sistema heliocéntrico. |
En su obra Sidereus
Nuncius (Mensajero Sideral), publicada en 1610, dice
lo siguiente:
Primeras Observaciones Telescópicas. Seria una pérdida
completa de tiempo enumerar el número y la importancia
de los beneficios que se espera que este instrumento
proporcione cuando se use en la tierra o en el mar.
Pero sin poner atención en su uso en los objetos
terrestres, yo me apliqué a la observación de los
objetos celestes; y primero que todo vi la Luna tan
cerca como si estuviese apenas a una distancia de dos
semidiámetros de la Tierra. Después de la Luna,
observé frecuentemente otros cuerpos celestes, tanto
estrellas fijas como planetas, con increíble deleite;
cuando vi su número tan grande, empecé a considerar un
método por medio del cual podría medir las distancias
que nos separan, y finalmente encontré uno. . . Para
lo cual, en primer lugar, es absolutamente necesario
prepara con este propósito el telescopio más perfecto,
uno que muestre los objetos brillantes en forma nítida
y libre de toda niebla (vaguedad), y que los aumente a
lo menos en 400 veces, ya que de este modo los
mostrará como si estuvieran sólo a un veinteavo de su
distancia...
Observación de las Montañas y Valles Lunares. Hablemos
primero de la superficie de la Luna, que está vuelta
hacia nosotros. . . Yo distingo dos partes en ella,
que llamo respectivamente la más brillante y la más
oscura. La parte más brillante parece rodear y
extenderse por todo el hemisferio; pero la parte más
oscura, como una especie de nube, descolora la
superficie de la Luna y la hace parecer cubierta de
manchas. Ahora bien, estas manchas, como son más o
menos oscuras, son evidentes para todos, y todas las
edades las han visto, por lo cual las llamaré manchas
grandes o antiguas, para distinguirlas de otras
manchas, más pequeñas en tamaño, pero esparcidas tan
profusamente que salpican toda la superficie de la
Luna, y especialmente la parte más brillante de ella.
Estas manchas no han sido observadas nunca por otro
antes que yo; y de mis observaciones de ellas,
repetidas muchas veces, he llegado a la opinión que he
expresado, vale decir, que me siento seguro de que la
superficie de la Luna no es perfectamente lisa, libre
de desigualdades y exactamente esférica,... sino que
está llena de desigualdades, es desuniforme, llena de
huecos y protuberancias, así como la superficie de la
Tierra, la cual está alterada por todas partes con
elevadas montañas y profundos valles....
Descubrimiento de los satélites de Júpiter. En el 7º
día de enero del presente año, 1610, . . . el planeta
Júpiter se presentó a mi vista, y como me había
preparado un excelente instrumento, me di cuenta de
una circunstancia que antes no me había sido posible
percibir, debido a la falta de poder de mi otro
telescopio, vale decir, que tres estrellitas, pequeñas
pero muy brillantes, estaban cerca del planeta...
parecían estar ubicadas exactamente en una línea
recta, paralela a la eclíptica, y se veían más
brillantes que el resto de las estrellas... en
consecuencia concluí, sin lugar a dudas, que hay tres
estrellas en los ciclos moviéndose alrededor de
Júpiter, como Venus y Mercurio alrededor del Sol...
Estas observaciones también establecieron que hay no
sólo tres, sino cuatro, cuerpos siderales erráticos
ejecutando sus revoluciones en torno a Júpiter...
Al subir al trono pontificio el cardenal Barberini
como Urbano VIII, Galileo creyó oportuno hacer una
defensa de Copérnico, pues el nuevo Papa era su amigo.
Escribe su libro «Diálogos acerca de los dos máximos
Sistemas del Mundo», publicado en 1632, que presenta
como un diálogo entre Salviatus y Simplicius, discute
las hipótesis tolemaica y copernicana en la forma
siguiente:
SALVIATUS. En la Hipótesis tolemaica hay enfermedades,
y en la copernicana están sus curaciones. Al principio
¿no consideraron todas las sectas de filósofos un gran
inconveniente que un cuerpo naturalmente movible en
circungiro, se moviera irregularmente en torno a su
propio centro, y regularmente en torno a otro punto? Y
sin embargo, movimientos deformados como éstos existen
en la hipótesis tolemaica, pero en la copernicana
todos se mueven en forma pareja en torno a sus propios
centros. En la tolemaica, es necesario asignar a los
cuerpos celestes movimientos contrarios, y hacer que
todos se muevan de este a oeste, y al mismo tiempo, de
oeste a este; pero en la hipótesis copernicana, todas
las revoluciones celestes son de una manera única de
oeste a este. ¿Y qué diremos de los movimientos
aparentes de los planetas, tan irregulares, que ellos
no sólo se mueven por un tiempo en forma rápida y
luego lentamente, sino que algunas veces se detienen
totalmente, y luego, después de un largo tiempo,
vuelven a moverse? Para salvar estas apariencias
Ptolomeo introdujo epiciclos muy grandes,
acomodándolos uno a uno a cada planeta, con algunas
reglas de movimientos inconsistentes; todos ellos se
eliminan con un sólo moviendo de la Tierra...
«Sistemas del Mundo» es una obra modelo de difusión
científica; escrita en italiano tuvo una gran acogida.
La Inquisición se molestó, agravándose la situación
cuando Urbano VIII no estuvo dispuesto a defender a su
amigo. Galileo es acusado ante la Inquisición, por
violar la disposición del Santo Oficio de 1616; se lo
obliga a comparecer en Roma, condenándosele en abril
de 1633 "a formal prisión ... por un período
determinable" a satisfacción del Santo Oficio; se le
impone además penitencia saludable y se prohibió su
libro. La condena incluía la retractación pública a
las ideas de su libro.
Galileo permaneció hasta su muerte en su villa de
Arcetri, cercana a Florencia, bajo arresto
domiciliario. Al principio no podía recibir visitas.
En esas condiciones redacta su último gran libro,
sobre dinámica, «Discorsi e Dimostrazioni» que aparece
en Leyden en 1638. Sus últimos años fueron muy amargos
pues además se encontraba totalmente ciego. Murió a
los 78 años de edad, el 8 de enero de 1642.
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