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La siembra de rabia se
extiende a Somalia
Guillermo
Giacosa
Perú 21 - Lima
Mientras los satélites
transmiten información sobre el
despliegue de los modernos
arsenales defensivos comprados
por Irán a Rusia y el Pentágono,
la Casa Blanca y Jerusalén
analizan la factibilidad de un
ataque, EE.UU. no detiene su
intensa campaña proselitista a
favor de esa marca registrada,
que de organización tiene poco
más que el nombre y la
reputación que le han fabricado
los occidentales y que conocemos
como Al Qaeda. Aunque en árabe
ese nombre significa "la base",
seríamos más justos si lo
tradujéramos como "la rabia".
Y en eso de reclutar la rabia
los gringos se han vuelto
verdaderos maestros. La siembran
y la recogen a una velocidad que
ni ellos mismos creían tener.
Parece que, evaluando la
situación, consideraron que en
el llamado Cuerno del África no
los odiaban lo suficiente y el
número de fundamentalistas y
suicidas era escaso. Tomaron
entonces la sabia decisión de
bombardear Somalia, matar
civiles, imaginar células de Al
Qaeda, y asunto concluido. De
ahora en adelante, todo lo que
tienen que hacer es observar
cómo los pueblos agredidos toman
conciencia de que inmolarse es
una salida honorable para vengar
los daños sufridos y esperar que
la lucha contra los intereses
usamericanos se intensifique.
No sé si son imbéciles o han
planificado una estrategia tan
fina que escapa a la perspicacia
de quienes no padecemos la
enfermedad que ellos padecen.
Agregar Somalia a los muchos
puntos donde EE.UU. interviene
en función de gendarme mundial
significa una nueva
sobrevaloración de sus
capacidades. Decirnos, una vez
más, que la muerte de civiles es
una consecuencia no deseada en
la lucha contra el "terrorismo"
ya suena más a burla que a
mentira.
Los demócratas, que manejan
ahora la Cámara de
Representantes y el Senado y que
piensan objetar el envío de
nuevas tropas a Irak, no tienen
nada que decir sobre este nuevo
acto de prepotencia cuyo único
resultado será debilitar aun más
la postura y la credibilidad
estadounidense (o lo que queda
de ella) en el mundo. Si callan
ante esto, seríamos testigos de
un nuevo engaño político
destinado solo a ganar votos. La
gente estaba contra la guerra de
Irak; los demócratas se pusieron
junto a la gente. Somalia no
figuraba aún en el mapa mental
del elector gringo. En
consecuencia, los demócratas,
hasta ahora, no se sienten
obligados a expresarse.
En Somalia se ha
sobredimensionado la supuesta
presencia de militantes
jihadistas extranjeros,
presuntos aliados de la Unión de
Tribunales Islámicos (UTI), y
"las fuentes de información de
las que se ha servido Washington
buscaban la intervención
estadounidense en consonancia
con sus propios intereses. Así,
el Gobierno Federal Transitorio
(GFT), desechado en su momento
por todos, pero que ha sido el
último clavo al que se ha
agarrado EE.UU., deseaba
recuperar los favores de Bush y
compañía, consciente de que esa
es la única vía para mantener
ciertas parcelas de poder en el
caótico panorama somalí".
Juego peligroso pues los
somalíes no han olvidado la
última visita militar de EE.UU.,
que acabó tras el llamado Día de
los Rangers, nombre con el que
se conoce en Somalia el 3 de
octubre de 1993, cuando las
tropas gringas, tras perder dos
helicópteros, masacraron a los
civiles de Mogadiscio.
La mesa está servida para
reclutar militantes islámicos
dispuestos a todo. Las técnicas
marketeras de la Casa Blanca
nunca fallan. Ahora solo queda
esperar las consecuencias.
CUEVA REBELDE ITZCUINTLI
itzcuintli@yahoogroups.com
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Gentileza:: Ricardo Alvarado
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