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¿Quién conoce el TLC?
Por
Guillermo C. Cohen-DeGovia
El Tratado de Libre Comercio
(TLC), firmado entre los
gobierno de Panamá y Estados
Unidos, está siendo "debatido"
en la Asamblea de Diputados. Al
respecto habría que hacer
algunas consideraciones
importantes, que pasamos a
reseñar:
El texto del tratado no puede
ser modificado por la Asamblea.
El "debate" tiene por único
objetivo la aprobación o rechazo
del mismo. Al estar todos los
partidos y sus bancadas de
acuerdo con su aprobación, se
trata de un mero trámite
burocrático.
El tratado tiene unas 1,200
páginas. Eso significa que los
diputados tendrán que leerse
unas 200 páginas diarias, para
así poder decir que sabían lo
que votaban. Como eso es
materialmente imposible, hemos
de concluir que los diputados
votarán un tratado cuyo
contenido desconocen.
El tratado fue negociado en
inglés, por lo que cabe entonces
preguntarse si existe traducción
oficial del mismo. También sería
conveniente conocer si las
últimas modificaciones, dictadas
por los norteamericanos a última
hora, han sido traducidas
oficialmente al español. Lo más
probable es que no exista
traducción fiel y oficial del
tratado, por lo que hemos de
concluir que la mayoría de los
diputados votarán a favor de un
texto que ni siquiera entienden.
El TLC afectará al conjunto de
la vida nacional, en especial
nuestra realidad económica y
social. La industria, el sector
agropecuario y el de servicios
se verán trastocados. Nuestro
sistema jurídico, incluido el
constitucional, quedará sometido
a la normativa establecida por
el TLC.
Lo mismo ocurrirá con nuestro
sistema laboral, al desconocerse
la exigencia actualmente vigente
de nacionalidad para el
ejercicio, por ejemplo, de la
docencia, la contabilidad y la
auditoria, etcétera, etcétera.
El tratado provocará profundas
transformaciones en
nuestrasinstituciones.
Por ejemplo, nuestro sistema
aduanero dejará de recaudar más
de 200 millones de dólares,
gracias a las exoneraciones que
beneficiarán a las exportaciones
norteamericanas hacia nuestro
país. Incluso se afirma que
existen, en este campo,
normativas intervensionistas que
le permitirán a las autoridades
aduaneras norteamericanas
fiscalizar in situ a las aduanas
panameñas. De igual forma,
nuestros tribunales quedarán
sometidos, en lo que tiene que
ver con las licitaciones
públicas, al dictamen de
tribunales de arbitraje
extranjeros.
Podemos concluir que el Tratado
de Libre Comercio que será
aprobado por la Asamblea de
Diputados tendrá para la vida
nacional efectos muy superiores
a los que tuvo el tratado del
Canal de Panamá de 1903. Pese a
ello, será aprobado por unos
diputados que lo desconocen y
son incapaces de entenderlo. Aún
así, ya lo verán, será aprobado
por unanimidad.
Neoliberalismo y democracia Lo
hemos dicho una y mil veces. Las
políticas económicas
neoliberales son incompatibles
con un régimen verdaderamente
democrático. ¿Le han explicado
al pueblo panameño el
significado y las consecuencias
de la aprobación de dicho
tratado? ¿Convocarán un período
de explicación y debate sobre el
contenido de un tratado que
afectará el conjunto de la vida
nacional, y que además no tiene
fecha de término? ¿Convocará la
Asamblea de Diputados un
referéndum para que el pueblo
apruebe o rechace dicho tratado,
tal cual se hará en el próximo
mes de septiembre en Costa Rica?
La "negociación", "debate" y
"aprobación" del TLC pone en
evidencia la verdadera
naturaleza del régimen político
existente. Se trata de un
régimen político de libertades
recortadas y restringidas, en el
que el pueblo, es decir todos
nosotros, carecemos del
elemental derecho de decidir
sobre el destino de la nación.
Se trata de un régimen político
que ha castrado completamente al
Estado Nacional y a los
ciudadanos de sus atributos
soberanos. Dicha castración
política ha sido necesaria para
lograr la imposición de medidas
que ningún ciudadano en su sano
juicio aprobaría.
No en balde William Eaton,
embajador norteamericano en
Panamá, le explica a Betty
Brannan Jaén, corresponsal de La
Prensa en Washington, que una de
las razones por la cuales el
Congreso de los Estados Unidos
ratificará el TLC con Panamá es
la siguiente: "Que Panamá ha
apoyado todas la resoluciones
estadounidenses ante el Consejo
de Seguridad de las Naciones
Unidas desde que se integró a
ese organismo en enero." ¿Conoce
algún panameño o panameña de qué
resoluciones se trata? ¿Ha sido
informado el país sobre la
naturaleza de lo que estamos
apoyando en el Consejo de
Seguridad? Remata el embajador
Eaton diciendo que otra de las
razones es que "el boom
económico panameño ofrece
grandes oportunidades de
inversión." Como puede
constatarse, ambas son "razones"
del interés de Norteamérica en
la ratificación del tratado,
pero ninguna de ellas expresa
interés alguno de Panamá.
Queda claro, pues, que la
situación por la que atraviesa
el país es mucho más grave de lo
que a simple vista pareciera. La
próxima aprobación del TLC
constituye una prueba
irrefutable de que el régimen
político existente ha perdido
toda legitimidad como
consecuencia de una grave y
profunda crisis de
representación ciudadana. Ante
ello toca luchar no sólo por
aglutinar y organizar a todos
aquellos que rechazan la
imposición del TLC, verdadera
joya de la corona de las
políticas neoliberales, sino
también para convocar un
movimiento nacional orientado a
la refundación del Estado y la
inauguración de un nuevo régimen
político que posibilite y abra
paso a la representación
auténtica de la ciudadanía.
Nuestra América
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