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Estados Unidos sembró de
minas las playas de Puerto Rico
y las alquiló como campo de tiro
Iñaki
Estívaliz
EFE.
Las playas de Vieques
esconden peligros que podrían
ser más devastadores que la
mordedura de un tiburón o un
abordaje pirata.
La Marina de Guerra de EE UU
ocupó la mayor parte de la isla
durante 68 años, hasta mayo de
2003, y la usó como campo de
tiro que incluso alquilaba a
otras naciones para que probaran
sus armamentos.
Las playas de Vieques aún están
sembradas de minas antipersonas
activas y proyectiles de gran
calibre sin detonar.
La Marina de EE UU ha destruido
desde 2005 hasta 12.108 de estas
municiones y recogió casi 5.000
toneladas de desechos bélico
Las revistas internacionales de
viajes reconocen periódicamente
a la isla puertorriqueñ a de
Vieques como un destino obligado
en el Caribe; sin embargo, sus
playas paradisíacas esconden
peligros que podrían ser más
devastadores que la mordedura de
un tiburón o un abordaje pirata.
La revista Travel + Leisure
eligió esta semana a Vieques
como la mejor isla para visitar
de la región, incluyendo
Bermudas y Bahamas, a pesar de
que sus orillas están sembradas
de minas antipersonas activas y
proyectiles de gran calibre sin
detonar.
La Marina de Estados Unidos ha
destruido desde 2005 y hasta
junio de este año 12.108 de
estas municiones y recogió casi
5.000 toneladas de desechos
bélicos en la limpieza de 324 de
las poco más de mil hectáreas de
terreno contaminado en la isla.
Los turistas siguen llegando El
Congreso de Washington dedica
anualmente unos 20 millones de
dólares a esta tarea y a pesar
de los esfuerzos de las
comunidades organizadas de
Vieques, con una población de
9.205 personas y unos 800 niños,
y la propia Marina
estadounidense para disuadir a
los visitantes siguen llegando a
las áreas contaminadas.
Los artificieros pasan horas
evaluando las condiciones del
terreno o la posibilidad de que
haya tormentas eléctricas o
llueva antes de adentrarse a
buscar las bombas; sin embargo,
encuentran habitualmente
"huellas en la arena de niños
pequeños caminando", aseguró el
técnico de explosivos Edgar
Colón. Los viequenses saben que
no deben adentrarse en esas
zonas, originalmente casi tres
cuartas partes de la isla, pero
algunos se arriesgan buscando
jueyes (cangrejos).
Más peligro corren las familias
con embarcaciones privadas del
resto de Puerto Rico o islas
vecinas que pueden llegar a las
"bonitas" playas por mar y
desembarcan en parajes desiertos
ignorando las grandes señales de
peligro instaladas.
Unos 80 civiles viequenses
adiestrados en el manejo de
explosivos ayudan a los
efectivos de la Marina en esta
labor en jornadas de 10 horas en
las que gran parte del tiempo se
invierte en estudiar y
planificar la manera más segura
de realizarla.
Ocupada 68 años por EE UU y
alquilada como campo de tiro La
Marina de Guerra de Estados
Unidos ocupó la mayor parte de
la isla durante 68 años, hasta
mayo de 2003, y la usó como
campo de tiro que incluso
alquilaba a otras naciones para
que probaran sus armamentos.
Cuando comenzó el proyecto de
descontaminació n hace tres años
los vecinos volvieron a temblar
cuando la isla se estremecía con
las nuevas detonaciones, aunque
esta vez estaban más controladas
y con el objetivo de deshacerse
de las municiones todavía
"vivas".
La gerente del proyecto de
limpieza de la Marina sobre el
terreno, Madeline Rivera,
explicó que ahora tratan de
realizar las detonaciones más a
menudo, casi semanalmente, para
evitar la acumulación de estos
restos bélicos peligrosos, por
lo que apenas si las siente la
población.
"Queremos llevar un mensaje de
seguridad. El área que estamos
limpiando sigue siendo muy
peligrosa, pero es tan bonita,
que la gente sigue entrando de
manera irresponsable" , indico
Rivera en un expositor donde se
exhiben réplicas de las
municiones que todavía pueden
encontrarse, a veces, en la
misma superficie del terreno.
Imprudentes visitantes Pero si
en otra época los militares
mandaban en la mayor parte de
Vieques, hoy en día no pueden
mas que aconsejar a los
imprudentes visitantes para que
se vayan. "Los más conscientes
recogen y se van, pero otros se
quedan a pasar el día", lamentó
Rivera, que dijo que sólo el
Departamento de Recursos
Naturales de Puerto Rico o el
Servicio de Vida Silvestre de
EEUU pueden, en cualquier caso,
poner una multa.
Junto a castillos de aire,
payasos, expositores grupos
ambientales, de bomberos u otras
profesiones, se podían observar
este viernes todo tipo de bombas
y proyectiles durante la segunda
Feria para Niños que se celebró
en Vieques.
A pesar del latente peligro que
esconden esas playas, todavía no
se ha producido ningún accidente
grave con la munición. Hay que
señalar que el detonante, nunca
mejor dicho, de que la Marina
dejara la isla después de un
movimiento de desobediencia
civil y protestas que unió a los
boricuas de todas las
ideologías, fue la muerte en
1999 de David Sanes.
El puertorriqueñ o era guardia
jurado en una garita del
exterior del perímetro del campo
de tiro al que impactó un
proyectil que se desvió de su
trayectoria durante unas
prácticas. Después de la muerte
de Sanes, y dejando para otra
crónica las reiteradas denuncias
sobre la superior incidencia del
cáncer y otras enfermedades
entre los viequenses atribuidas
a las prácticas de tiro, los
únicos accidentes que se han
producido han sido "por caídas,
las características del terreno
o el uso del equipo".
En muchos lugares contaminados
"la vegetación es tan densa" que
los técnicos en manejo de
explosivos concluyen la jornada
"con los brazos abrasados por
las espinas", sostuvo rivera.
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Gentileza:: Salvador Tio
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