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Internet para todos, incluso
para Rodolfo
por Oscar
Taffetani
APe
A fines de los '90, cuando
llegó al país la primera
conexión satelital a Internet,
la Cooperativa Eléctrica
Bariloche (CEB) intentó brindar
servicios de videocable,
conexión a la red y teléfono
mediante el sistema PLC (Power
Line Communications), es decir,
utilizando la misma red
eléctrica para distintas
aplicaciones. Algunas cámaras
empresarias protestaron
airadamente desde las páginas de
los diarios. Hablaron de
"competencia desleal". Por eso,
la CEB debió negociar con
proveedores telefónicos, de
videocable e Internet para que
la dejaran brindar servicios
integrados. El sentido común y
la tecnología decían que era
posible. Pero el afán de lucro
era más fuerte.
Diez años después, la tecnología
triple play (TV digital +
Internet + telefonía) ya permite
abaratar notablemente el costo
de esos servicios. Sin embargo,
el afán de lucro sigue trabando
y demorando el beneficio para la
gran mayoría de los usuarios.
Las primeras ordenanzas que
reglamentaron la instalación de
videocables (por ejemplo, la
ordenanza porteña 48.899/95)
establecían como condición de
adjudicación que cada empresa
brindara gratuitamente hasta
tres (3) bocas de conexión a las
escuelas, hospitales e
instituciones de bien público.
Pero nunca se cumplieron esas
ordenanzas. Y entonces los
gobiernos municipales y las
instituciones educativas
debieron pagar por la conexión
como cualquier usuario
particular.
Pronto llegó la conexión
inalámbrica (wi-fi) que permitió
el libre acceso a Internet a
usuarios de algunas zonas
urbanas y suburbanas. Pero la
extensión de ese beneficio se
vio (una vez más) limitada por
el afán de lucro de los
prestadores privados.
Internet, lo mismo que el
software y que la totalidad de
los inventos y desarrollos
actuales, posibilita una
sensible mejora en las
comunicaciones y la calidad de
vida. Su único obstáculo (un
obstáculo que será superado por
las leyes históricas del
desarrollo humano) es el
capitalismo.
Tan cerca, tan lejos
La provincia de San Luis,
siguiendo el ejemplo de
Finlandia (país que consagró la
banda ancha como derecho de
todos sus habitantes), ha
lanzado un plan para proveer de
modo gratuito conexión a
Internet (sistema wi-fi) en su
territorio, entregando además
computadoras portátiles (netbooks)
a todos los escolares.
Otro tanto está haciendo,
utilizando redes de cable modem,
la provincia de La Rioja, que
contempla en su planificación
estratégica un tendido que unirá
la capital provincial con su par
cordobesa, conectando a la red a
miles de usuarios de pequeños
pueblos y localidades rurales.
Aquí el servicio no será
totalmente gratuito, pero el
abono estipulado no va a ser
mayor a los 40 pesos mensuales
(para videocable, Internet y
telefonía). Próximamente,
Santiago del Estero lanzará su
propio plan Internet para todos.
Y a nivel nacional -a partir de
la caducidad de licencia de la
proveedora masiva Fibertel-, es
de prever que se aceleren los
planes para dotar de Internet
pública y gratuita a todos los
argentinos. El programa Conectar
Igualdad prevé la entrega de
tres millones de netbooks a
escolares, lo que sin duda
potenciará la entrada del país a
la compleja (y excluyente)
sociedad de la información. Será
el turno, entonces, de una
educación nacional, popular y
raigal (porque sin contenidos
propios, la conectividad puede
ser una llave, terrible, para la
pérdida de identidad).
Panamá es el primer país
latinoamericano que ha
conseguido Internet para todos.
Con satisfacción, el presidente
Martinelli invitó a los
estudiantes de su país a
aprovechar "esa auténtica
biblioteca ambulante que es la
Internet" (a nuestro entender,
es mucho más que una biblioteca,
pero, en fin…). Brasil, gigante
continental, contempla la
conectividad completa como un
objetivo a alcanzar en 2014.
Con los viejitos, en Huaco
Hace unos meses, cuando
saludábamos la valiente lucha de
Andalgalá contra la minería a
cielo abierto y el
envenenamiento del agua, hicimos
una dedicatoria ciega al médico
Rodolfo Villagra, entrañable
amigo a quien le habíamos
perdido el rastro en los
turbulentos años '70.
Nuestro mensaje (¡gracias a la
Red!) llegó a destino. Aunque
Rodolfo vive en el pueblito de
Huaco, sin conexión a Internet
ni videocable ni líneas
telefónicas. "Los pacientes que
yo atiendo -nos contó a través
de un indispensable teléfono
celular- están perdidos en los
cerros. Viven y se van muriendo
de a poco. Agonizan sin que el
Estado sepa que existen".
Rodolfo, admirable luchador que
jamás le ha cobrado a los
paisanos de su tierra por una
consulta, hace honor a la
profesión de médico y le hace
honor a dos grandes figuras de
la medicina sanitarista
argentina: los doctores Salvador
Mazza y Esteban Laureano
Maradona.
Empresas voraces como Bajo La
Alumbrera siguen contaminando el
agua, el agua escasa de los
cerros catamarqueños. Y sus
residuos industriales producen
cáncer a quienes viven en las
adyacencias. Sin embargo, las
demandas no prosperan, porque
los casos que llegan al hospital
son pocos y porque faltan
estudios y registros y pruebas
científicas. Para eso -pensamos
con emoción y con furia- está
Rodolfo Villagra. Están los
Rodolfo Villagra, médicos de
alma y vocación, andalgalenses
clavados como estacas en la
tierra de sus mayores.
Algún día le llegará el wi-fi a
la puerta de su casa en Huaco. Y
a lo mejor Rodolfo, si todavía
tiene voz para hablar, y ganas,
dirá que no, que él no lo
necesita, que se lo den a los
changos.
La Argentina que soñamos será
mejor cuando haya Internet para
todos, incluso para Rodolfo.
Pero será verdaderamente mejor
-lo deseamos y lo sabemos-
cuando haya cielo y agua y
tierra para cada uno de sus
hijos.
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Gentileza:: Agencia de Noticias
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