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México: Aumentan partos
juveniles en la ciudad
María de
Jesús Estrada Kamergan.
El Diario de Los Mochis.
Despertar sexual de niños
genera problemas de salud
pública (BALAZO)
(México).- Cuatro
historias diferentes. Cuatro
niñas de despertar sexual precoz
que dejaron las muñecas para
convertirse en madres. Sus
huesos no son sólidos y ya
cargan una vida a cuestas. La
máquina perfecta, el cuerpo
humano sometido a
embarnecimiento prematuro.
Inmadurez en prueba de fuego. De
niña a mujer, de desvalida a
luchar por la vida del hijo,
cambio brutal.
Con un cuerpo enclenque para la
presión a lo que lo someten,
ella no piensan en nada. El
sentido huye, los padres que a
punto de ser abuelos se acercan.
Ríen, lloran, rabian. Minutos de
desasociego, de ira, de dolor,
de esperanza. Todo revuelto,
neblina que confunde los
sentidos, pero están ahí para la
cita con el destino, después del
desenfreno.
El sitio: la sala de tococirugía
del Hospital General de la
ciudad. Fin de semana, caluroso.
Olores a hospital, a
desinfectante, tranquilidad
desesperante, hombres de blanco
cuya franqueza se odia por la
verdad que es dura porque en sus
manos está la vida de la hija
amada y del nieto no conocido.
Las niñas ya están adentro con
su abdomen abultado, como
pelota.
El hombre de blanco los reúne y
les suelta su verdad, clínica,
desgarradora, de experiencia,
dura, cruel, pero la verdad al
fin.
Ellas ya están adentro y no se
sabe por cuantas horas.
"No son partos fáciles. Las
madres que son niñas están en
riesgo. El producto también. El
cuerpo de ninguna está preparado
para lo que viene. El trabajo de
parto puede ser rápido e intenso
o lento y doloroso".
Afuera, en la sala de espera, no
están los varones que procrearon
a los nuevos seres. Están
ausentes, idos en el espacio y
en el tiempo. Ausente. Adentro,
en la sala blanca, con
desconocidos y desconocidas,
están ellas, las niñas.
La espera es lenta. Las horas no
transcurren. El sol no avanza,
la noche no llega. Todo es
impuntual. Hasta el sueño porque
la fatiga se alimentó del
desespero y llega retrasada.
Dos, tres, cuatro horas, pasan
sin una sola noticia. El padre
que sin querello ahora está en
la lista de abuelo en víspera
taladra la puerta de entrepaños.
La nueva abuela reza en
silencio. Los dos están idos.
Las zanjas en sus rostros se
hacen más profundas. Nuevas
canas se desprendieron de sus
cabelleras por la noche de
vigilia. El hambre aprieta, pero
ellos no se separan
La vigilia termina para la
primera pareja, 14 años de
experiencia en la vida y ya
cambiará pañales. "Salió el
primero, está bien". Los nuevos
abuelos no saben de quien se
habla porque el hombre de blanco
ignora la identidad de la
paciente. Sabe que es una niña.
Sólo una niña.
Minutos después, otro hombre de
blanco sale. El bebé trae un
síndrome. No es Down. Riesgo de
embarazo de adolescente. El
producto estará bien, pero
traerá secuelas de por vida.
El tercero, bien. A secas.
Y el cuarto, también, Bien, a
secas.
Los nuevos abuelos respiran
aliviando la tensión acumulada
en las tripas. Descansan, dejan
ir el desvelo y sus ojos grises
se cansan. Quieren dormir, pero
no pueden. El desasosiego les
gana.
Ante el número de casos de
embarazos de alto riesgo en
adolescentes, las autoridades de
salud en la ciudad minimizan el
problema y aseguran estar
preparados para enfrentar la
situación.
El embarazo en adolescentes se
considera un problema de salud
pública, dijo Marco Julio Carlón
Riveros, director general del
Hospital General de Los Mochis.
Dijo que las adolescentes, como
su nombre lo indica adolecen de
una preparación física y
emocional para un embarazo, lo
que ocasiona un decremento de
una maternidad segura y de la
vida plena de la mujer en su
futuro.
Todos los especialistas e
investigadores de la materia
sobre todo en los riesgos del
embarazo ponen a la adolescencia
como uno de los factores más
importantes en riesgo, tanto
para la madre como para el bebé.
Carlón Riveros señaló que la
maternidad en adolescentes es un
problema que se ha mantenido y a
pesar de todos los grandes
programas de educación sexual,
de prevención de embarazos, de
uso de métodos anticonceptivos,
de sexualidad responsable o de
preservar los valores morales y
evitar tener relaciones sexuales
antes del matrimonio, el
problema persiste.
"Los programas preventivos no
fallan, lo que falla es la
enseñanza de los padres y
maestros en la individualización
de los programas, no es que los
niños y jóvenes no conozcan
causas y consecuencias de las
relaciones sexuales, sino que no
practican los conocimientos que
adquieren".
Reveló que para los médicos, un
embarazo en adolescente es un
problema grande, pues las
mujeres adolescentes son mas
propicias a enfermedades de
hipertensión durante el embarazo
y por consecuencia a partos
prematuros poniendo en riesgo la
vida de ambos.
El hospital General de Los
Mochis cuenta con un programa de
salud para el adolescente donde
se trata la prevención tanto de
embarazos precoces, como de
enfermedades de transmisión
sexual, sin embargo, las
adolescentes llegan a buscar
apoyo cuando ya están
embarazadas y lo único que se
puede hacer es darles un mejor
tratamiento, una mayor cobertura
y designar a un especialista
para que esté siempre con ella.
"Da mucha pena ver muchachitas
de entre 14 y 16 años
embarazadas, que a los 18 ya
tienen hasta tres hijos y tienen
que ligarse a os 19, pues
obviamente la vida de esta
muchachita no es la que
quisiéramos para una
adolescente, pero se tendría que
meter en la vida de cada una de
ellas, en los hogares de cada
una y no podemos hacerlo".
Y mientras habla, en las casas
de las nuevas madres, el llanto
de los bebés apenas se escucha.
Los Mochis, Ahome, Sinaloa,
México.
marichuy_estrada@hotmail.com
Gentileza:: RAFAEL MARÍN MARÍN
[rafaelmarinlex@hotmail.com]
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