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La gran minería del oro y el
platino en el occidente
colombiano y las compañías
trasnacionales
por José
Eulícer Mosquera Rentería
Barómetro Internacional
Cuando se dio el denominado
"Grito de Independencia" en
1810, en lo que hoy es Colombia
los feudo esclavistas españoles
y criollos contaban con tres
grandes centros mineros,
auríferos: Antioquia,
principalmente en el Bajo Cauca
y Nordeste; Chocó, subregiones
de Atrato y San Juan; Cauca, en
lo que es Guapi, Timbiquí, López
de Micay e Iscuandé; y Sur de
Bolívar. Por ello durante su
denominada "Campaña de
Reconquista", la Corona Española
ordenó concentrar las
operaciones militares sobre
estas tres grandes regiones.
Al final del proceso de
independencia nacional,
Inglaterra y Francia
intervinieron a favor de
Colombia, pero bajo el
compromiso que la nueva nación
le garantizara su mercado para
colocar las mercancías de su
próspera producción industrial y
la explotación de sus recursos
naturales, sobretodo el oro y el
platino inicialmente, el
petróleo y otros después.
Particularmente el platino había
logrado un alto precio, tres
veces el del oro, en la segunda
mitad del siglo XIX, dado el
descubrimiento de su aplicación
en la industria civil y militar,
la joyería, dentistería,
medicina y la química
farmacéutica.
Aunque en la segunda mitad del
siglo XIX, con el descubrimiento
de grandes depósitos auríferos
en California, Yukón-Canadá,
Sudáfrica y Rusia, nuestro país
pasó a tener una importancia
menor en la producción del oro,
convirtiéndose en un gran
exportador de quina, banano,
café, cueros, telas, entre
otros. Con el triunfo de la
Revolución de Octubre en Rusia,
en 1917, vuelve a recuperar
importancia como gran productor
de este metal, dado que las
compañías inglesas tienen que
abandonar sus operaciones en ese
país.
En el caso particular del Chocó,
Antioquia y el Pacifico, la
explotación industrial del oro y
el platino se inicia en 1889 por
compañías norteamericanas,
inglesas, belgas, holandesas y
francesas. Estableciendo centros
de operaciones en Neguá,
Guayabal, Alto Andágueda,
Andagoya, Tadó, Opogodó y
Condoto, en el Chocó; Zaragoza,
Frontino, El Bagre y Segovia, en
Antioquia; Ataco en el Tolima;
Guapi y Timbiquí, en el Cauca; y
Barbacoas en Nariño.
Pero en la primera mitad del
siglo XX las compañías de los
demás países se ven precisadas a
vender sus derechos e
infraestructuras a la
norteamericana Pacific Metal
Corporation de New York,
representada por Henry Granger,
que alegó tener derechos
superiores sobre los demás
porque todos se estaban basando
en los cateos que había
realizado su abuelo, un oficial
inglés e ingeniero de minas que
vino entre las tropas que
apoyaron la última fase de las
guerras de independencia, y
confirmados por él.
En este contexto la Pacific
Metal Corporation y la
Anglocolombian Development Co.
Constituyen en los Estados
Unidos de América la South
American Gold and Platinum
Company, en 1910, como filial de
la Internacional Mining
Corporation, y esta a su vez en
el mismo año crea la Compañía
Minera Chocó Pacífico, que
establece su sede principal en
Andagoya, Chocó y posteriormente
crea la Pato Gold Mining, la
Frontino Gold Mining y las otras
sucursales para Colombia. La
nueva compañía Norteamérica
finalmente centra sus
operaciones y su sede principal
en la Región del San Juan,
Chocó, porque es donde encuentra
importantes reservas de platino,
junto al cual se consiguen
varios minerales radiactivos de
mucho más valor que este, tales
como el uranio, el iridium, el
paladium el asmeridum y el
osmio. Todos los cuales eran del
mayor interés estratégico para
el Gobierno Estadounidense, en
relación con la producción de
energía nuclear y el desarrollo
de sus programas espaciales como
el Apolo, a través del cual se
proponían llegar a la Luna, para
luego traérsela a pedazos hacia
la Reserva Federal, ya que los
dirigentes gringos creían que
esta era totalmente de oro. Pero
con la Apolo 11 llegaron al
suelo lunar a principios de los
años 1970, y solo encontraron
polvo.
Inicialmente las dragas eran
movidas por calderas alimentadas
con leña, por lo cual estas
compañías arrasaron con muchos
bosques y especies. Pero entre
1922 y 1923 la Chocó Pacífico
inaugura la Central
Hidroeléctrica de la Vuelta,
localizada en la parte media del
Río Andágueda, Chocó, y les
introduce motores eléctricos,
con lo cual dispara su
rendimiento. Cada draga tenía
una capacidad de movimiento de
tierra de 100.000 a 300.000
yardas cúbicas por mes.
A pesar de la presencia de estas
compañías trasnacionales, en las
regiones y localidades miles de
pequeños/as mineros/as
continuaron subsistiendo de la
minería artesanal, produciendo
aproximadamente el 40% del oro y
el platino registrado en
Colombia.
Pero es importante anotar que la
mayor parte de los minerales
encontrados junto al oro y el
platino en la Región del San
Juan, Chocó, y que han tenido
mas alto valor comercial que
estos, la compañía
norteamericana nunca los
registró en nuestro país, por
tanto no pagó impuesto, ni
regalías, no participó a la
Nación de los beneficios
económicos generados por los
mismos. En 1957 la Compañía
Minera Chocó Pacífico registró
legalmente en Colombia 15.000
onzas troy de platino y 31.000
de oro, producidas en la Región
del San Juan, Chocó. Sin
embargo, según datos del Mineral
Yearbook of USA, organismo
estatal que registra los
minerales introducidos y/o
vendidos en USA, esto solo
constituía el 60% de la
producción ingresada por esa
compañía a los Estados Unidos.
Este mismo organismo, al igual
que agencias comercializadores
de minerales preciosos y
estratégicos, como la Géminis,
registran que esa empresa entre
el volumen global de los metales
que vendió en ese país,
aproximadamente un 30%
correspondían a los otros
metales arriba señalados, los
cuales tenían un precio entre 10
y 15 veces superiores al oro o
el platino. Entre 1917 y 1923
Colombia ocupó el primer lugar
en la producción mundial de
platino, y este procedía
totalmente del Chocó.
RESERVAS PROBADAS DE PLATINO EN
EL MUNDO HASTA 1.995
PAÍS TONELADAS PORCENTAJE
Sudafrica 24.570 80 CEI-Urales
5.900 10 Canadá 250 -
USA 30 -
Colombia 1 -
Zimbawe 1 -
TOTAL 30.750 100 Tomado del
libro: Minerales Estratégicos
para el Desarrollo de Colombia,
de Ingeominas.
PRODUCCIÓN DE PLATINO POR
DEPARTAMENTO En Onzas Troy AÑO
1991 1992 1993 Chocó 52127.4
61239.3 26115.9 Bolivar 436.0
465.6 105.6 Cauca 335.9 362.7
128.1 Antioquia 353.8 497.8
392.2 Nariño 148.0 126.6 100.3
Córdoba 51.3 25.3 0.6 Caldas -
144.8 7.6 Valle 8.5 10.0 -
TOTAL 53460.9 62812.1 26850.4
Fuente: Banco de la República
Nota: Es importante aclarar que
la mayor parte del oro y el
platino producidos en el Chocó,
los capta Antioquia a través de
los comerciantes antioqueños que
manejan más del 70% del comercio
chocoano, quienes los negocian
directamente con el Banco de la
República Sede Medellín. Por lo
cual a Antioquia también le
ingresa la mayor parte de las
regalías que deberían ir hacia
el Chocó.
La Compañía Minera Chocó
Pacífico además de evadir el
pago de los impuestos de ley,
impuso un sistema racista y de
apartheid, de bajos salarios y
de las peores condiciones de
vivienda para los trabajadores y
las trabajadoras afrocolombianas/os,
que constituían más del 90% de
su fuerza laboral. Además
cometió todo tipo de abusos
contra las poblaciones donde
llegó a realizar sus
operaciones, finalmente
dejándolas sumidas en la
miseria, ya que además de romper
el equilibrio ecológico,
empobreciendo a los ecosistemas,
les destruía sus economías
autóctonas, generalmente
agrícolas y pecuarias combinadas
con la minería artesanal, que
habían construido durante
siglos, al someter sus predios y
territorios ancestrales al
dragado, sin aplicar ningún plan
de manejo ambiental, ni cumplir
con ninguna medida de mitigación
de los impactos ambientales.
Dicha compañía desde su llegada
al Chocó, arguyendo que tenía
concesión sobre todos los
territorios del San Juan, llegó
al colmo de cobrarle el
denominado "impuesto del
platino" a los pequeños mineros
para poder realizar sus
actividades, obligándolos
también a venderles el metal
obtenido al precio que ellos
consideraban, lo cual hacía
cumplir a través de su policía
privada y con el apoyo de las
autoridades locales y
nacionales, ejército y policía
estatales. Impuesto que fue
suprimido mediante la
intervención enérgica del doctor
Diego Luís Córdoba, en 1932,
cuando fue Intendente del Chocó.
El afán de los empresarios
estadounidenses era captar todo
el platino producido en la
región, dada la importancia que
revestía este y los demás
minerales que lo acompañan, para
ellos y para su gobierno.
El grupo mineros colombianos y
su contubernio con los
empresarios norteamericanos
contra los trabajadores y las
comunidades afrocolombianas
La Compañía Minera Chocó
Pacífico realizó operaciones en
Colombia por más de 70 años,
saqueando sin control alguno
nuestros recursos minerales
estratégicos y sin generar
desarrollo socioeconómico en las
regiones y localidades donde
realizó sus operaciones, al
contrario, las sumió en el
atraso y en la miseria.
En 1974 la compañía
norteamericana decide marcharse
de Colombia por tres grandes
razones inscritas en la lógica
capitalista:
1. Descubre grandes depósitos de
oro, platino y uranio en
Sudáfrica, y de oro en el Perú.
2. Se le vencían las últimas
concesiones y por mandato legal
estaba obligada a hacer entrega
de los activos fijos que venía
utilizando al Estado Colombiano;
y
3. Las reservas exploradas
últimamente en el Chocó
requerían de nuevas tecnologías
para mantener el nivel de
rentabilidad de su interés,
frente a la obsolescencia de las
tecnologías que tenían en el
momento, a la mayoría de las
cuales se les había vencido su
vida útil.
Para burlarse de la Nación, de
los trabajadores y de las
comunidades la International
Mining Corporation, entra en
contubernio con la empresa
Mineros Colombianos S.A., que a
la postre realmente era la misma
Mineros de Antioquia S.A., de la
cual hace parte la familia de
Álvaro Uribe Vélez como
accionistas mayoritarios, y unos
meses antes de vencerse la
concesión le vende a esta todas
sus sucursales o filiales en
Colombia. Mediante este
contubernio desaparece la Cia
Minera Chocó Pacífico y las
demás sucursales, disponen de
los fondos de cesantías y
pensiones, y se evaden otros
compromisos establecidos con las
comunidades.
Posteriormente Mineros
Colombianos S.A. le carga los
pasivos de las sucursales del
sur del pacifico a la del Chocó
y a la vez, con los fondos
bancarios de esta cancela todos
los pasivos de las sucursales de
Antioquia y se lleva para ellas
toda la reserva de repuestos, y
finalmente le ofrece en venta la
sucursal desvalijada, en quiebra
e ilíquida a los trabajadores y
jubilados del Chocó, a cambio de
sus fondos de cesantías y
pensiones, que estos estaban
reclamando. Igual ocurrió con
los trabajadores de la Frontino
Gold Mining en el Nordeste
antioqueño.
Como era previsible, la sucursal
del Chocó quebró entre 1978 y
1983, en medio de los malos
manejos del grupo político del
entonces parlamentario liberal
Jorge Tadeo Lozano Osorio y la
posterior gerencia concordataria
de Álvaro Uribe Vélez.
Después de una etapa de
concordato dada en los años de
1.980, los trabajadores han
logrado sostener en pie la
sucursal del Nordeste de la
Frontino, hasta la fecha. Y esta
es la que pretendió vender el
Gobierno de Álvaro Uribe Vélez a
la trasnacional Medoro Resources,
de origen canadiense,
desconociendo los derechos de
propiedad de los trabajadores.
Es decir que, pretende robar a
los trabajadores una vez más.
La problemática minera actual.
A partir de 1980 el Ministerio
de Minas, inicialmente a través
de Mineralco y finalmente de
Ingeominas, inicia un estudio
que denominó "MINERALES
ESTRATEGICOS PARA EL DESARROLLO
DEL COLOMBIA", concluido entre
1.994 Y 1.995, con la asesoría
científica y técnica de algunos
países europeos.
Este estudio muestra la
presencia de importantes
reservas de minerales
estratégicos por toda la
geografía nacional,
especialmente en la Cordillera
Occidental y la Serranía del
Baudó, tales como oro, platino,
cobre, molibdeno, bausita,
carbón, aluminio, zinc, plata,
esmeraldas, plomo, hierro,
níquel, sal, asbesto, roca
fosfórica y petróleo.
Especialmente se registran
importantes reservas de oro en
28 de los 32 departamentos
colombianos, siendo los
principales, en su orden:
Bolívar, Antioquia, Córdoba,
Chocó, Caldas y Nariño.
PRODUCCIÓN DE ORO POR
DEPARTAMENTOEN ONZAS TROY
Departamento 1987 1988 1989 1990
1991 1992 1993 Amazonas 742.3
6,248.5 2,475.4 368.2 141.8 83.5
211.2 Antioquia 633,408.7
650,030.6 627,600.2 588,225.3
541,307.3 426,459.1 271,271.6
Arauca 0,1 35.2 Bolívar 22,062.9
27,171.6 27,257.4 102,174.6
248,079.4 296,214.9 298,213.0
Boyacá 5.3 0.8 16.3 Caldas
34,908.5 35,299.3 29,047.9
28,983.0 28,374.6 64,135.4
56,789.9 Caquetá 7.1 6.0 115.5
54.7 33.5 19.9 Cauca 12,827.7
15,907.3 18,557.2 18,222.4
19,469.5 18,210.1 12,028.7 Cesar
2.1 8.1 0.6 1.7 Chocó 72,790.3
90,342.3 98,549.8 99,416.8
98,665.0 81,702.4 67,110.7
Córdoba 7,174.4 18,395.0
17,536.2 18,809.7 71,404.8
60,083.3 73,666.7 Cundinamarca
34.1 0.7 29.9 128.4 520.4 136.9
Guainía 1,983.4 2,824.6 3,555.4
3,684.9 3,877.3 7,661.2 Guajira
65.6 236.4 798.7 1,101.1 367.4
130.8 95.3 Guaviare 1,425.1 1.3
1.1 0.5 Huila 1,249.3 1,184.5
999.5 698.0 77.0 488.1 772.1
Magdalena 187.3 169,.2 13,616.1
3,684.2 255.7 258.4 139.9 Meta
0.9 39.8 16.2 26.1 112.8 76.5
39.5 Nariño 19,816.6 22,667.8
29,107.2 32,291.2 44,647.1
36,289.5 54,056.5 Putumayo
2,735.1 3,787.3 2,600.3 3,265.6
6,229.6 2,995.2 1,321.4 Quindío
136.4 500.7 1,161.5 2,158.0
2,654.2 1,370.1 474.0 Risaralda
127.6 2,418.4 2,645.5 3,293.1
2,882.0 3,278.0 4,780.5
Santander 17,852.0 9,602.2
7,867.2 7,197.9 9,556.1 2,513.7
4,537.3 Sucre 2,515.6 16,414.2
30,753.3 53.6 223.3 215.5 185.3
Tolima 5,302.9 5,545.8 9,658.1
8,664.2 12,282.9 10,599.2
10,786.2 Valle del Cauca
17,774.1 18,931.5 17,844.4
16,289.1 22,276.7 20,757.5
15,589.1 Vaupés 363.5 6,078.9
7,702.1 5,071.5 3,506.2 2,256.8
840.9 Vichada 0.4 TOTALES
853,468.9 933,009.3 948,627.5
943,698.0 1.116,381.9
1.032,600.6 880,738.1 Variación
% (33.28) (9.32) (1.67) 0.52
(18.30) (7.50) (14.71)
Fuentes: Ingeominas/Banco de la
República.
Nota: Es importante subrayar
que, un alto porcentaje del oro
registrado en Antioquia es
captado por los comerciantes
antioqueños en el Chocó, y
negociado en el Banco de la
República, sede Medellín.
A partir del estudio en
referencia, se fortalecen la
pequeña y la mediana minería en
el chocó, el pacifico y otras
regiones de Colombia, con la
invasión de empresarios
principalmente de Antioquia,
Arauca, Santanderes y Llanos
Orientales, la mayoría de los
cuales llegaban acompañados de
grupos paramilitares que
intimidan a los nativos
obligándolos a ceder los predios
y territorios, en algunas
ocasiones a cambio de
participaciones irrisorias de la
producción. Seguidamente en
muchos lugares aparecen los
cultivos de coca, los asesinatos
permanentes, crímenes de lesa
humanidad, masacres y los
desplazamientos forzados.
Pero es con base en este estudio
también que el Gobierno de
Álvaro Uribe Vélez,
consecuentemente con los
mandatos neoliberales, sale a
ofrecerles regalados nuestros
recursos a las trasnacionales,
motivando también la "confianza
inversionista" a través de su
denominada "seguridad
democrática". A partir de este
momento se presentan cambios
sustanciales en el desarrollo de
la actividad minera nacional y
en la problemática minera en
general, donde se destaca una
nueva avalancha de compañías
trasnacionales, solicitando y
obteniendo licencias del
Gobierno Colombiano,
colateralmente a la promoción y
firma de los famosos TLCs, sin
respeto alguno por los derechos
territoriales de las comunidades
ancestrales, y sin la
realización de la Consulta
Previa que ordenan la
Constitución y la ley. El
gobierno de Álvaro Uribe Vélez
concedió más de 7.000 títulos
mineros, de ellos 1.800 en la
amazonía, sin importarle que
fueren reservas forestales o
parques nacionales.
En el Bajo Atrato la compañía
norteamericana Muriel, con
licencia del Gobierno de Uribe
Vélez, se propone explotar
cobre, oro y molibdeno por
encima de la voluntad de las
comunidades indígenas y
afrocolombianas, dueñas de esos
territorios, destruyéndoles
hasta sus montes y montañas
sagradas. Y en medio de la
resistencia de estas comunidades
y con la presencia del Ejército
Nacional y de grupos
paramilitares, se vienen
asesinando y desapareciendo
dirigentes y activistas
comunitarios y generando
desplazamientos forzados que con
el presidente Uribe Vélez se
multiplicaron aproximadamente
por tres en todo el territorio
nacional, más del 60% de
comunidades afrocolombianas e
indígenas, según organismos
dedicados al estudio de esta
problemática, como CODHES,
Proyecto Tierras y Justicia y
Paz.
Así mismo, la AngloGold Ashanti,
aparentemente sudafricana, pero
que también cuenta con capitales
de inversionistas europeos y
norteamericanos, es la tercera
productora de oro en el mundo,
cuenta con 50 títulos mineros,
que engloban más de 200.000
hectáreas en el Chocó, tiene
concesionadas más de 825.000
hectáreas y unas 500 solicitudes
más para explotar recursos por
diferentes lugares de nuestro
país. Esta compañía irrumpe en
el Sur de Bolívar a partir de
1998, después que los
paramilitares con sus crueldades
generaran un éxodo masivo de más
de diez mil personas de varias
comunidades; Entre otros hechos,
en Río Viejo sometieron a
torturas hasta a el alcalde y a
Juan Camacho, uno de los líderes
comunitarios que asesinaron con
sevicia, le cortaron la cabeza,
jugaron futbol con ella y luego
la clavaron en una estaca de
madera, exhibiéndola por todo el
pueblo, y finalmente advirtieron
a la población que las zonas
mineras quedaban bajo su
control. Según informaciones de
prensa, estas prácticas de
sobornar a los gobernantes
nacionales, combinadas con el
paramilitarismo y el sicariato
también las vienen aplicando
esta y otras compañías
trasnacionales en África y otras
partes del mundo.
La GPC, que ni sus mismos
trabajadores dan razón de su
país de origen, viene explorando
hidrocarburos en la cuenca del
río Opogodó, Región del San Juan
y según informaciones fidedignas
llegadas desde esa región del
Chocó, desde la segunda semana
de agosto se está trasladando
hacia los pueblos de Opogodó y
San Lorenzo, enormes maquinarias
para verificar en los suelos la
existencia de importantes
reservas de gas, petróleo y
carbón. Se trata del proyecto
"POZO EXTRATEGICO ANH-CHOCÓ-1-ST-P"
que viene siendo desarrollado
por las empresas G.P.C Drilling,
Ecoforest Ltda. y Transurenco.
Tenemos el caso de Marmato,
donde una trasnacional
canadiense compró más de cien
minas de pequeños mineros.
Después las cierra con el cuento
de que inmediatamente empezaría
una explotación minera en
grande, donde garantizaría
empleo para todo el mundo, pero
eso no sucede, provocando
problemas de desempleo y de
crisis económica enormes. Y a
manera de chantaje, la
trasnacional está proponiendo
una explotación minera a cielo
abierto que incluye tumbar el
pueblo. Necesitan hacerlo, dicen
ellos, para aprovechar un
importante deposito de oro
comprobado en el subsuelo del
casco urbano. Igual que ocurrió
en Condoto, Chocó, a principios
de los años de 1970, donde los
empresarios norteamericanos se
proponían trasladar el pueblo a
otro lugar para poder saquear
antes de marcharse la que
consideraban una de las mas
grandes reservas de platino
aluvial del mundo, y gracias a
las movilizaciones populares
lideradas por la izquierda, el
movimiento estudiantil
organizado y el apoyo de las
fuerzas democráticas y
progresistas de nuestro país,
los gringos no pudieron
engullirse este apetitoso plato.
En relación con el ya mencionado
caso de la Frontino Gold Mines,
del Nordeste antioqueño, empresa
que después de un concordato, a
comienzos de los años de 1.980
pasó a pertenecer a los
trabajadores, y que el gobierno
nacional se empeña en venderle a
la trasnacional Medoro Resources,
de origen canadiense, a un
bajísimo precio. Acaba de
producirse en esa zona un
atentado contra un dirigente
sindical de esa empresa,
seguramente como retaliación por
la oposición que viene
presentando su organización a
este abusivo negociado.
También nos encontramos con el
caso de otra trasnacional
canadiense de la plata y el oro,
la Greystar Resources, que se
propone hacer una explotación
grandísima en el Páramo de
Santurbán, poniendo en riesgo
las aguas del acueducto de la
ciudad de Bucaramanga y su área
metropolitana. Proyecto que se
viene desarrollando, cuando en
realidad debería suspenderse,
dado que más de la mitad de la
mina se localiza sobre una zona
de páramos, que es de suponer
ambientalmente protegida.
El caso de La Colosa, en el
Tolima, también proyecto de la
AngloGold Ashanti, amenaza en
materia gravísima las aguas de
ese departamento, y según los
términos de la licencia otorgada
por el Gobierno Nacional, si hay
un gran desastre la citada
compañía no está obligada a
responder ante la Nación, ni
ante las autoridades locales.
Además, en el Departamento del
Tolima vienen siendo perseguidos
y atropellados los funcionarios
que soportados en la
constitución y la ley se han
opuesto a este proyecto. Así
mismo, son conocidas las
manifestaciones del presidente
Álvaro Uribe Vélez a favor de la
trasnacional y en contra de las
actividades adelantadas por la
Procuraduría Ambiental del
Tolima y la Corporación
Ambiental Autónoma del Tolima, y
sus indebidas presiones a la
directora de CORTOLIMA, doctora
Carmen Sofía Bonilla, por su
oposición a tan dañino proyecto.
La concesión de La Colosa es
ilegal , además, debido a que
"La sustracción del área
solicitada por la empresa minera
no puede concederse porque
CORTOLIMA, en el Acuerdo 032 de
noviembre 9 de 2006 adoptó en su
integridad el Plan de
Ordenamiento y Manejo de la
Cuenca Hidrográfica Mayor del
río Coello y en el Acuerdo 026
de noviembre 13 de 2007
determinó el uso del suelo para
la misma cuenca hidrográfica,
dentro de la cual se encuentran
los tres títulos mineros de
Anglo Gold S.A., estableciendo
como uso prohibido del suelo
labores de minería a cielo
abierto, en aluviones o
simplemente de minería. Por otra
parte, el POT de Cajamarca no
contempla la actividad minera
dentro de la Zona de Reserva
Central."
Lo sorprendente es que mientras
el Gobierno Nacional le concede
a las trasnacionales licencias
por montón y las cubre con todo
tipo de garantías, a los
pequeños y medianos mineros
colombianos se les niega todo y
al contrario, se les persigue
sin consideración alguna. Por
ejemplo en el Bajo Atrato Chocó,
en la medida que las comunidades
indígenas y afrocolombianas de
Jiguamiandó se han opuesto al
proyecto de la Muriel, de
explotación de oro, cobre y
molibdeno en sus territorios
ancestrales del Cerro Careperro
y sus alrededores, sin antes
contar con su consentimiento,
como ordena la Constitución
Nacional, leyes especiales, el
Convenio 169 de la OIT y otros
instrumentos del derecho
internacional, han sido
bombardeadas por el Ejército
Nacional, amenazadas por grupos
paramilitares, desparecidos y
asesinados varios líderes, y
obligadas al desplazamiento. Por
otra parte, la persecución
contra los pequeños mineros de
los municipios de Suárez, Buenos
Aires y Bolívar, en el
departamento del Cauca, donde ya
han aparecido bandas criminales
asesinando a pequeños y medianos
mineros por estar ejerciendo sus
labores cotidianas de
subsistencia y de explotación
aurífera, y que se oponen a los
proyectos de saqueo insaciable
de las trasnacionales, y en
especial de la Anglo Gold. En la
segunda semana de agosto del año
en curso, le tocó a la comunidad
afrocolombiana de La Toma librar
por segunda vez una batalla
contra el desalojo de sus
tierras ancestrales, que en
actitud infame y bellaca habían
ordenado el gobierno de Uribe
Vélez y la Alcaldía de Suárez,
para entregárselas a las
trasnacionales y a un
inversionista colombiano que
seguramente está aliado con
ellas.
Para concluir, es importante
registrar que así como a
principios del siglo pasado con
el beneplácito de los gobiernos
nacionales se dio una gran
invasión de compañías
trasnacionales sobre nuestro
país, y en particular sobre los
territorios ancestrales de
comunidades afrocolombianas e
indígenas, hoy, al comenzar este
nuevo siglo, se está dando una
nueva invasión de las mismas,
acompañada de tecnologías aun
más destructivas del medio
ambiente y de la más despiadada
violencia sobre las comunidades,
también con el beneplácito de
los gobiernos nacionales y
regionales, y todo apunta a que
se repita la nefasta y triste
experiencia de la Compañía
Minera Chocó Pacifico, filial de
la International Mining Co. De
New York, e inclusive a que se
generen resultados peores para
el país y para las comunidades.
Por lo tanto, no se trata de
oponerse a la minería a
ultranza, sino que hay que ver
la conveniencia o inconveniencia
socioambiental, económica y
política de cada proyecto. En
este sentido, los casos de la
Chocó Pacífico, la Pato Gold
Mines y la Frontino Gold Mines,
en Colombia, que solo han dejado
a las comunidades pobreza,
miseria y destrucción ambiental;
y el actual de la British
Petroleum en el Golfo de México,
deben servir como el mejor
ejemplo para evitar proyectos
como los que se proponen
actualmente las trasnacionales
en nuestro país, ya que a estas
solo les interesa maximizar sus
ganancias, sin importarle lo
demás.
Pues para nuestro asombro, las
regalías que recibirá la Nación,
la dueña de las reservas
minerales, es solo el 4% del
valor total del mineral
explotado. Y si se cruza este 4%
con los descuentos tributarios
que les está concediendo el
Gobierno Nacional a las
trasnacionales, el resultado es
que al finalmente les hemos
regalado nuestros recursos
estratégicos y hasta les hemos
pagado por el saqueo, y solo le
han quedado a la nación graves
daños ambientales y sociales,
signados por la pobreza y la
miseria, y una situación
sociopolítica conflictiva aun
peor que la actual y las
anteriores.
Produce desazón ver como el
Presidente Álvaro Uribe Vélez,
con base en el Estudio
"Minerales Estratégicos para el
Desarrollo de Colombia", entregó
nuestras riquezas minerales al
saqueo de compañías
trasnacionales e imperialistas,
lejos de formular y ejecutar un
programa de desarrollo
empresarial a través del
aprovechamiento minero, en el
cual tengan atención prioritario
las empresas asociativas y
solidarias de las comunidades
donde se localicen las reservas,
como con actitud patriótica y
soberana lo viene haciendo el
Gobierno Socialista del
Presidente Hugo Chávez en
Venezuela, y con lo cual ha
reducido la pobre del 70% al 23%
y la miseria del 40% al 6%,
según investigación de la
Universidad Sonama State de
California. Al contrario, igual
que ayer y en cumplimiento de
mandatos neoliberales del
imperio, Uribe le ha entregado
nuestro país a la voracidad de
las compañías trasnacionales, al
tiempo que le niega rotundamente
las solicitudes de licencias y
de créditos a los grupos
asociativos comunitarios, a
pequeños y medianos mineros
nacionales, al tiempo que a
través del denominado "AGROINGRESO
SEGURO" le regaló cientos de
miles de millones de pesos a
personas y grupos empresariales
oligárquicos y pudientes, a
quienes sí ha cobijado la
denominada "Seguridad
Democrática", mientras las
comunidades sufren los rigores
degradantes de la violencia y el
desplazamiento forzado, como
está ocurriendo en la actualidad
con las del Atrato bajo y medio,
el Medio Baudó, el bajo y Medio
San Juan, en el Chocó;
Buenaventura, El Charco, Guapi,
Timbiquí, La Toma y otras del
Norte del Cauca y del pacífico.
Pero la experiencia histórica ha
demostrado que las oligarquías
colombianas son rentista, no
tienen criterio de desarrollo
nacional y nunca les ha
importado poner en entredicho y
entregar la soberanía nacional,
siempre y cuando los
imperialistas les garanticen su
participación en los negocios.
Hoy se ha establecido que la
familia del presidente Uribe
Vélez es portadora de una
escritura dudosa sobre un globo
de terreno de más de 5.000
hectáreas, localizado en el área
de uno de los más ambiciosos
proyectos mineros de las
trasnacionales en el Medio
Atrato, proximidades de Bebará,
denominado "Llanos Curazamba".
Escritura No.997 de mayo 9 de
1.898, expedida por la Notaria
Segunda del Círculo de Medellín,
pero que sorprendentemente solo
se inscribió en la Oficina de
Registro de Instrumentos
Públicos de Quibdó el 24 de
octubre de 1.998, cuando se
iniciaban las titulaciones
colectivas a los consejos
comunitarios afrocolombianas y a
los resguardos indígenas. Lo que
con más razón indica que la
familia Uribe Vélez va por
dentro en los negocios de las
trasnacionales, al igual que en
los de algunos palmicultores del
aceite, que han causado daños
inimaginables a las comunidades
de la zona.
Por lo anterior, el estudio
arriba mencionado debería
rebautizarse como "MINERALES
ESTRATÉGICOS PARA LA ENTREGA DE
COLOMBIA AL SAQUEO TRASNACIONAL
E IMPERIALISTA Y LA
NEOESCLAVIZACIÓN DE LAS
COMUNIDADES ANCESTRALES". Porque
en realidad, bajo estas
prácticas del modelo neoliberal,
nuestras comunidades han pasado
a vivir bajo nuevos tipos de
esclavitud, que las están
llevando humanamente a la
degradación, en medio de las
conmemoraciones de los 200 años
de una "Independencia" que nunca
ha existido, por culpa de unos
gobiernos arrodillados ante las
potencias occidentales, que
hemos tenido durante toda
nuestra vida republicana.
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