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CO2: El nuevo tráfico de
indulgencias
Umberto
Mazzei
ALAI AMLATINA
El elemento esencial de las
indulgencias es la cesión a
favor de una persona de los
méritos realizados por otros. La
doctrina básica era que la
oración y las buenas obras
tienen un valor acumulable que
constituye el "Tesoro de la
Iglesia", una cuenta en el otro
mundo. El depósito inicial
serían los méritos de Jesús,
luego abonaron los santos y
miles de conventos y millones de
devotos que elevan sus rezos[1].
Esas santas emisiones sumaron a
la iglesia unos "trillions" en
misericordia celestial. La
iglesia giraba sobre esa cuenta
divina a favor de los pecadores
que hacían la buena obra de dar
a la iglesia dinero sonante y de
este mundo.
La Historia nos cuenta como ese
ávido truco creó un mercado
conocido como el "Tráfico de
Indulgencias". Un tráfico que
fue de las más graves
acusaciones esgrimidas por la
rebelión protestante y que
obligó a reformar el uso de sus
indulgencias a la propia Iglesia
Católica.
Ahora se habla otra vez del
cielo y otra vez de
indulgencias. Los ricos compran
unos "Bonos de Carbono", que les
perdonan sus emisiones y que
obligan a los países en
desarrollo a no aumentar las
suyas. El efecto es congelar la
mala repartición de la riqueza
mundial. Como en la Organización
Mundial de Comercio (OMC), con
subsidios a la agricultura de
los ricos, que arruinan la
agricultura de los pobres. Otra
vez los pobres deben salvar el
planeta y redimir a los
pecadores ricos. Lo peor, es que
la histeria creada en torno al
CO2 , un gas benéfico, desvía
hacia un fantasma futuro, la
atención que requiere la
presente y muy real
contaminación ambiental.
La verdadera contaminación
ambiental
El planeta está contaminado y
continúa contaminándose. Una
culpa es la ignorancia, pero la
causa mayor es la codicia, la
prédica del lucro como fin
supremo. El estimular al consumo
para ganar más y ahorrar gastos
dejando impregnar el aire, la
tierra o el mar de desechos
tóxicos.
Minería a cielo abierto. Lagos,
ríos y playas negras de
petróleo.
Sobre-pesca. Bosques talados
para soya y palma aceitera.
Plásticos y desechos tóxicos en
el mar. Basura indiscriminada.
Desechos tóxicos vaciados en
acuíferos. Munición radioactiva
de la OTAN causando bebes
deformes. Bombas racimo
israelíes que matan niños
libaneses. La lista es muy larga
y no se convoca ninguna cumbre
mundial para remediarlo.
Casi todo lo ensuciado se puede
limpiar y recuperar, con un
esfuerzo.
Europa ya recuperó muchos lagos,
ríos y bosques. El alto nivel de
educación y una conciencia
pública ambiental obligó a sus
políticos a actuar y sin dejar
de ser una gran potencia
industrial. El país más
contaminador con restos tóxicos
son los Estados Unidos (que
además produce el 30% del CO2
mundial), pero eso casi no se
dice. El Pentágono contamina el
mundo entero con su guerra sin
fin y desde unas 800 bases, pero
esas emisiones no cuentan.
Estados Unidos pide en todas las
negociaciones –Kyoto o
Copenhagen - que la
contaminación del Pentágono
quede excluida[2], que no se
mida; por razones de seguridad,
naturalmente.
La diabolización del CO2
Otra vez la pureza del cielo la
asedia un demonio. Otra vez el
diablo es un ángel caído: el
CO2, el gas con que la
fotosíntesis produce oxigeno.
Las plantas decaen si el CO2
baja a 220 ppm[3] y mueren con
160 ppm. El nivel óptimo es
cerca de 1000 ppm.
El aire es una mezcla de gases,
78% de nitrógeno, 21% de oxígeno
y 1% de otros gases, entre ellos
el CO2[4]. Esa ínfima parte de
CO2 oscila con los océanos: el
agua fría absorbe CO2 y el agua
caliente lo libera. Los océanos
almacenan un 25% del CO2 para
plantas y seres marinos. El CO2
es parte de la respiración
humana. Cuidado, que de pronto
nos cobran por respirar.
Hay una campaña para culpar al
CO2 por un aumento de la
temperatura terrestre. El
trompetista más notorio de la
acusación es Al Gore, que no es
un científico, sino un político
norteamericano. Su documental
"Una verdad inconveniente"
manipula desde el título mismo.
Su error más neto es decir que
los mares se calientan por las
emisiones de CO2, cuando es a la
inversa; el mar primero se
calienta y luego emite más CO2.
Es un hecho básico conocido y
explica la coincidencia de las
curvas ascendientes de
temperatura y CO2. Temo que es
otro caso de etiquetar con lo
contrario para vender fechorías:
una mentira conveniente.
Sabemos, desde bachillerato, que
la temperatura terrestre fluctúa
con las radiaciones solares. La
vida existe porque hay "Efecto
Invernadero" y el gas que más lo
causa es el vapor de agua, las
nubes. La tesis del
"Calentamiento Global Generado
por el Hombre"[5] parece
explotar con fines políticos la
simpatía de quienes queremos
defender el ambiente de la
contaminación. Se está
fabricando un pretexto para
imponer una autoridad mundial
que administre el uso de la
energía fósil, cree nuevos
impuestos, cree otro mercado de
valores falsos y desarrolle un
mercado para bienes ambientales
con tecnología de las empresas
apátridas.
Mientras tanto, se desvía la
atención de la contaminación
verdadera.
Contradicciones desde el origen
En 1988, se creó en la ONU un
"Panel Intergubernamental de
Cambio Climático-IPCC[6] que
contrató un grupo de expertos.
En 1995 los expertos presentaron
un borrador que decía:
"1. Ningún estudio ha mostrado
evidencia de cambio climático
debido a gases de invernadero;
2. Ningún estudio atribuye algún
cambio climático atribuible a
las actividades humanas."
En el Sumario para legisladores
del reporte final del IPCC se
cambiaron esas dos claras
negaciones por una afirmación
que dice: "La balanza de la
evidencia sugiere una influencia
humana discernible en el clima
global." Hubo un gran
escándalo[7]. Los expertos
contratados por el IPCC se
indignaron, muchos renunciaron y
exigieron al IPCC que se borrase
sus nombres del Reporte Final.
Millares de científicos firman
su desacuerdo con el informe del
IPCC.
Alguno puede que sea pagado por
las petroleras, como dicen, pero
tienen buenos argumentos. Todos
dicen que desde siempre han
habido cambios globales de
temperatura. Épocas de hielo
hasta los Alpes y otras
calientes (900 -1200) en que la
helada Groenlandia era verde y
una flota china surcó el Ártico.
Otro argumento válido es que los
astrónomos reportan un aumento
de temperatura general en todos
los planetas, por una mayor
actividad energética del Sol[8].
No parece culpa humana.
El mercado del Carbono
Es la idea favorita de grandes
empresas, bancos, políticos y
algunas ONGs. Una autoridad
mundial administraría un mercado
de derechos a emitir CO2. El
volumen de emisiones legal sería
el de los niveles históricos, o
sea, que no se disminuye, se
congela. Quienes sobrepasen el
nivel de emisiones legal pueden
comprar bonos a quienes emiten
menos de lo permitido. Europa
tiene algo así con el nombre de
Sistema de Comercio de Derechos
de Emisión (EU ETS). El
Presidente Sarkosy ya anunció de
impuestos indirectos
(consumidor) al carbono.
Congelar las emisiones
históricas es la esencia de la
propuesta. El desarrollo
necesita energía y esa proviene-
hoy - de combustibles fósiles
que generan CO2 y también gases
tóxicos. El mercado de carbono
es un medio para frenar a los
países en desarrollo y crear
otra bolsa para jugar con las
emisiones de dólares sin fondos
que contaminan la economía
internacional.
Pandemonio en Copenhague
El objetivo oculto de la cumbre
en Copenhagen era poner precio
al CO2.
Se presentó un papel ya
"negociado" con los países en
desarrollo "cooperativos" de
siempre. El acceso a las
reuniones se jerarquizó. Se
admitió sólo a países
representados por presidentes y
se excluyó a los representados
por Cancilleres. Una clara
violación del derecho
internacional. Aún así, se
excluyó a Hugo Chávez y Evo
Morales, presentes en Copenhagen,
por no ser "cooperativos".
Luego ocurrió algo para los
anales de la mala práctica
diplomática. El Primer Ministro
de Dinamarca, Anders Rasmussen,
con el papel en la mano, ordenó
a los países estudiarlo en una
hora, aprobarlo y cerrar la
sesión. Se levantó para irse,
pero la Secretaría lo invitó a
escuchar a las delegaciones que
pidieron la palabra. Dejó
hablar, pero sólo a los de
siempre.
La delegada de Venezuela,
Claudia Salerno, golpeó
inútilmente con su pancarta,
pidiendo la palabra. Al final,
con su mano sangrante increpó a
Rasmussen: "¿Es que debo tener
sangre en las manos para poder
hablar?
¡Esto es una vergüenza!". Al fin
se le dio la palabra. Le
siguieron Cuba, Bolivia y las
otras delegaciones del ALBA,
todas rechazando el papel.
El Sr. Rasmussen escuchó, sin
tomar notas como hace todo
presidente de una reunión. Luego
vino la segunda "gaffe", sin
más, preguntó cuantos estaban en
contra, para pasar a votación.
De nuevo Venezuela lo puso en su
lugar y le recordó que las
decisiones en la ONU se toman
por consenso. El Sr. Rasmussen
pidió una pausa, de la que ya no
regresó. La reunión terminó
presidida por un Vicepresidente,
de Bahamas, quien hizo lo
adecuado: tomar nota del papel.
Conclusión
Combatir la polución es urgente.
Señalar el CO2 con el espantajo
del "Cambio Climático" parece
una fabulación dirigida a
controlar el CO2, que es
controlar energía. Se quiere
crear un derecho adquirido al
consumo de energía y el derecho
de negarlo a otros. La OMC es
ejemplo del juego con niveles
históricos: quienes daban
subsidios agrícolas antes los
pueden seguir dando y se prohíbe
darlos a quienes producían sin
usar subsidios. No estamos locos
y no esperamos un resultado
distinto. Errare humanum est,
perseverarem diavolicum.
________________________________________
[1] Tomás de Aquino, Summa
Theologica,1947, en sacred-texts.com
[2] Bryan Farrell: "The Green
Zone: The Environmental Costs of
Militarism", 2009 Jeffrey Salmon:
"National security and military
policy issues involved in the
Kyoto treaty," George Marshal
Institute, May 18, 1998:
"complete military exemption
from greenhouse gas emissions
limits."
[3] Ppm : partes por millón. Es
el número de moléculas de
dióxido de carbono (CO2)
dividido por el número de todas
las otras moléculas presentes en
una cantidad de aire.
[4] El porcentaje de CO2 en el
aire varia entre 0,036% y
0,039%.
[5] Antropogenic Global Warming-AGW
[6] Intergovernmental Panel of
Climate Change (IPCC)
[7] Zbignew Jaworosky: CO2 : The
greatest scandal of our time,
Science, March 16, 2007.
Tom Segalstad: The distribution
of CO2 between Atmosphere,
Hydrosphere, and Lithosphere;
Minimal Influence from
Anthropogenic CO2 on the Global
"Greenhouse Effect," 1995,
Global Warming Debate, European
Science & Environmental Forum,
1996.
[8] Pier Corbyn et al.:
www.weatheraction.com
: "The most significant and
persistent cycle of variation in
the world's temperature follows
the
22-year magnetic cycle of the
sun's activity… IPCC uses the 11
warmer ones."
-
Umberto Mazzei es doctor en
Ciencias Políticas de la
Universidad de
Florencia. Ha sido profesor en
temas económicos internacionales
en
universidades de Colombia,
Venezuela y Guatemala. Es
Director del
Instituto de Relaciones
Económicas Internacionales en
Ginebra.
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