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¿Están o no están?
por Leyla
Carrillo Ramírez
Cuando el gobierno de George
W. Bush arguyó el atentado
perpetrado contra las torres
gemelas de Nueva York para
desatar su cruzada
antiterrorista, sus aliados del
viejo continente en la
Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) y de la
Unión Europea (UE) desdeñaron
las consecuencias de su
participación en un nuevo
conflicto internacional. Los
gobiernos británico y español se
incorporaron con entusiasmo al
convoy bélico. Los restantes
europeos han metamorfoseado su
apoyo, según las circunstancias.
Desde el año 2002 el terrorismo
mediático ha sido uno de los
instrumentos favoritos de los
Estados ocupantes de Afganistán
para manipular a la opinión
pública sobre la campaña
antiterrorista. Los videos
"casuales" o "premeditados" que
mostraban amenazantes
comparecencias de Osama bin
Laden llegaron a ser
cuestionados con humor negro:
"Afganistán, aquí están, allá no
están, Tayikistán, Pakistán"…
Hoy la ocupación no ofrece
margen para burlas ni mucho
menos para acallar la realidad:
los ataques contra civiles, el
desplazamiento de seres humanos,
la inocultable debacle táctica y
estratégica de las tropas
agresoras, la proliferación del
tráfico de opio, la indefendible
cruzada antiterrorista, la
exacerbación del odio
antislámico, ni las torturas con
modernísima tecnología.
La tecnopolítica se ha
perfeccionado tanto en el siglo
XXI, que el gobierno de Barack
Obama "descubrió" que no
bastaban las operaciones
militares "Libertad Duradera" ni
la implementada por la Fuerza
Internacional de Ayuda a la
Seguridad (ISAF) y ha
incorporado un proyecto
denominado AFPAK. El novedoso
plan atribuye el incremento de
la resistencia talibán al apoyo
proveniente de Pakistán y fue
esbozado durante la campaña
electoral demócrata. Por tal
motivo, Estados Unidos, los
países miembros, socios o
aspirantes de la OTAN y los de
la UE recién incorporan a su
agenda político-militar
castigar, tanto a Afganistán,
como a la frontera paquistaní.
Si alguien dudó sobre la posible
instrumentación de la estrategia
concertada durante las Cumbres
de la OTAN y de Estados Unidos
con la Unión Europea, celebradas
en mayo, ahora puede precisarlo
con los recientes
acontecimientos. Simplemente
trasmutaron el repliegue de Irak
por un acelerado despliegue de
fuerzas hacia Afganistán. Cada
vez con mayor frecuencia mueren
más soldados europeos, que sus
respectivos gobiernos ocultan.
Ni qué decir de las víctimas
civiles de los ataques.
El secreto militar dificulta
inventariar con exactitud las
bases y enclaves de la OTAN en
el continente europeo, donde se
aprovisionan las tropas,
trasladan a los prisioneros y -
alguna que otra vez - los
"presionan" mediante
sofisticadas torturas. Algunas
fuentes sitúan 20 bases
provistas con misiles de mediano
alcance, otras reconocen la
existencia de 30 con
nomenclatura diferente. La USAFE
solo declara la existencia de
bases ubicadas en Alemania,
España, Turquía, Italia, Reino
Unido, Bélgica, Países Bajos y
Grecia. Sería iluso creerlo.
Semejante discreción impide
precisar los efectivos que
aporta cada Estado europeo a la
guerra en Afganistán y más aun
respecto a las bajas y
consecuencias traumáticas para
sus soldados. De los 42 países
integrantes de ISAF, el Reino
Unido ocupa el segundo lugar (8
300 hombres), Alemania entre 3
600 y 3 800; Francia 3 300;
España aportó 1 040 en el año
2003 hasta un promedio actual de
2 400; Italia aumentará a 2 800;
Chequia 855; Dinamarca 700;
Países Bajos ampliará su
contingente ubicado en Kandahar;
Suecia (en ejercicio de la
presidencia de la UE) se ha
comprometido a una mayor
presencia; Polonia aumentará sus
fuerzas de 400 a 2 000. El
Consejo de Ministros portugués
aprobó en julio enviar un nuevo
contingente de 170 hombres desde
el año 2010, añadidos a los 40
actuales y el parlamento búlgaro
aprobó 215 efectivos. Los no
integrados aún a la OTAN ni a la
UE, como Macedonia, también se
han sumado a la agresión.
Releer la Resolución A/62/722
del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas de 2008 para la
transición en Afganistán
confirma la insalvable distancia
entre los propósitos del
documento y la unilateral guerra
relámpago-punitiva de Washington
con una responsabilidad
compartida por los aliados de la
OTAN, de la UE y otros. Se ha
perpetuado la ocupación foránea,
destrozado el principio de
solución pacífica de los
conflictos, irrespetado la
soberanía, duplicado el tráfico
ilícito de estupefacientes,
enriquecido los bolsillos de las
compañías "privadas" de
seguridad y prolifera la
vulnerabilidad ante los ataques
terroristas.
Ha sido desenmascarada la
actitud de Washington y el apoyo
europeo respecto a los campos y
vuelos secretos hacia Guantánamo
y de las torturas allí
infligidas. El marasmo moral que
han significado para el
ciudadano común europeo las
torturas, el consentimiento, el
secreto y la impunidad de sus
respectivos gobiernos no
cesarán. Mucho peor es la
existencia del campo de
"detención" de Bagram,
inaccesible por su ubicación
geográfica. Esta lamentable
experiencia podría exacerbarse
con la escalada conjunta en
Afganistán.
Hace un trienio los españoles y
franceses se "especializaron" en
la formación de militares
afganos, según el modelo de su
Guardia Civil y la Gendarmería,
respectivamente. Entonces los
alemanes prefirieron acantonarse
al norte –lejos de la primera
línea de fuego- para
"reconstruir" el país. Hoy la
participación europea en la
operación AFPAK se revitaliza
con un protagonismo alemán, el
ímpetu francés y la suma de
muchos europeos que habían
mostrado algún recato en el
escenario bélico.
Cuando el presidente Obama
comprometió a sus aliados para
multiplicar su presencia en
Afganistán, el gobierno español
consideró que "enviar más tropas
no era la solución"; el italiano
habló de una estrategia para la
retirada; el Primer Ministro
británico viajó a Kabul para
arengar a sus tropas,
calificando a Afganistán de
"incubadora del terrorismo".
En cambio, el replanteo de
Alemania representa: reducir la
"ayuda humanitaria y
reconstructiva" y multiplicar la
logística: tanques tipo "Marder",
aviones AWACS –aprobados por el
Parlamento Federal- visitas
sorpresivas de la Canciller
Federal Angela Merkel y del
ministro de defensa, Franz
Joseph Jung al campo de batalla.
La "nueva estrategia" germana
proviene de una filosofía
peligrosa: "hay que lograr que
la policía afgana consiga
mejorar en menos tiempo",
"Afganistán no puede volver a
ser un campamento de formación
de terroristas"; proliferan las
condecoraciones por "bravura
militar", evitando pronunciar la
palabra guerra. Pero lo más
decisivo es; "Afganistán es hoy
la prueba más importante que
afronta la OTAN y no debemos
permitir que represente una
amenaza terrorista para la
seguridad de sus miembros".
La ofensiva de los gobiernos
europeos en AFPAK es rechazada
por diversos sectores populares.
Aunque las encuestas no sean
siempre fiables, la revista
germana "Stern" arrojó que un
61% de la población alemana
promueve la retirada de las
tropas; más de la mitad de los
votantes del Reino Unido; un 53%
de los italianos y franceses
sugieren la retirada; la Liga
Francesa pro Derechos del Hombre
reclama el regreso. Como se
trata de decisiones
gubernamentales, comunitarias y
otanistas, la opinión popular no
cuenta mucho.
Algunos funcionarios de la UE
tuvieron que retractarse, como
el alto representante de
Política Exterior y Defensa,
Javier Solana, quien en febrero
desestimaba el envío de más
tropas. Otros, como el
presidente de la Comisión, Joao
Barroso reconocen el
otorgamiento de 1 600 millones
de euros y la actual presidencia
sueca anuncia inversiones
multimillonarias para el
desarrollo agrícola, educativo,
policial y la reconstrucción de
Afganistán. Claro está, una vez
que la dignidad y el honor de
ese país, la autodeterminación,
el respeto a la religión, a la
mujer y la infancia, el
patrimonio cultural y
medioambiental han sido
pisoteados.
El entusiasmo de la Unión
Europea por las escasas e
intangibles elecciones del fin
de semana excede los límites de
su pseudodemocracia y la
gobernabilidad porque resulta
impensable para cualquiera
hablar de libertad ni de
elecciones en un país ocupado,
asediado, martirizado,
bombardeado y donde la paz no se
vislumbra por parte alguna. Allí
un centenar de observadores
europeos verificaron cuán
democráticas y pluralistas
fueron las elecciones afganas.
Por cierto, que en vísperas de
éstas varios gobiernos europeos
enviaron refuerzos militares que
"garantizasen" la virginidad de
los comicios, tales como
franceses (unos 200), españoles
(450), fineses (100); italianos
(200 a 250); más los enviados
por los checos, entre otros.
Algunos comandos en Afganistán
(estadounidenses o europeos) se
trazan metas ficticias para
perseguir "a todos los
traficantes de droga y sus
instalaciones". En tanto el
reciente bombardeo en Kunduz por
aviones alemanes, perseguían
camiones cisternas "talibanes" y
aniquilaron entre 90 y 135
civiles, bajo la moderna
nomenclatura de "bajas y daños
colaterales". ¿Primeras
reacciones?: negativa inicial de
que hubiese sucedido; ¿necesidad
del ataque?; la compasión "si
hubo civiles muertos o heridos"
expresados por la Canciller
Federal y la petición de
aclaraciones por algunos aliados
como Francia. Después de todo no
es posible diferenciar a los
insurgentes de los civiles. El
Ministro de Defensa, Jung lo
justifica; tal como lo justificó
el mando italiano cuyos soldados
asesinaron a una niña de 13 años
en mayo pasado. Lo más
aleccionador del episodio de
Kunduz es que la base limita con
Tayikistán, que podría ser
arrastrada impunemente a la
operación AFPAK.
En septiembre se conmemora la
agresión a Polonia de 1939,
inicio de la Segunda Guerra
Mundial. En 2009 los bombardeos
indiscriminados sobre el norte
afgano ejemplifican la
vulnerabilidad de las normas
internacionales de convivencia.
Resultaría inimaginable para los
europeos, que presenciaron y
sufrieron la persecución y el
holocausto, o para sus nietos,
volver a las andadas: practicar
el genocidio, la guerra
bochornosa sin un final
honorable.
Lamentablemente falta mucho por
presenciar. Europa está en una
nueva guerra, fuera de sus
fronteras. Alcanzó la paz en su
continente, desde 1945, claro
está, con excepción de
Yugoslavia. La OTAN y la UE sí
están en Afganistán, en Pakistán
y en las cercanías de
Tayikistán. La historia dirá
hasta dónde y hasta cuándo.
Fuente:
Centro de Estudios Europeos
http://listas2.cult.cu/sympa/info/entorno
Cubarte, 2008.
Gentileza:: Pica
[pica@cubarte.cult.cu]
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