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Adicción a nuevas tecnologías
Por JOSÉ
ANDRÉS RODRÍGUEZ
Los niños y los adolescentes
constituyen la población más
vulnerable a sufrir este tipo de
adicción que, a su vez, son los
usuarios más expertos pero los
más inmaduros
La Organización Mundial de la
Salud estima que una de cada
cuatro personas sufre un
problema relacionado con el
abuso de las nuevas tecnologías.
En España, diversos estudios
señalan que cada vez son más
frecuentes y los centros que se
dedican a su cuidado reciben más
peticiones de ayuda para tratar
esta patología. En las unidades
de conductas adictivas en
adolescentes del Hospital Clínic
y del Hospital Sant Joan de Déu,
ambos de Barcelona, se ha
observado un claro incremento de
consultas por adicción a los
videojuegos online desde 2005.
Además, los datos señalan que el
15% de los madrileños de entre
12 y 25 años sufre problemas con
alguna de las nuevas
tecnologías.
Las nuevas tecnologías facilitan
el día a día de gran parte de la
población. Móviles, Internet,
videoconsolas... permiten
comunicarse mejor, obtener mucha
información a sólo un clic de
distancia o entretener de
múltiples maneras sin necesidad
de salir de casa. Sin embargo,
también son un riesgo para la
salud de muchas personas. Las
adicciones a las nuevas
tecnologías son un problema
grave que puede repercutir de
manera negativa en la vida de
una persona que, a veces,
descuida sus obligaciones
laborales y familiares. Así lo
explica Fernando Díez, psicólogo
experto en adicciones de
Amalajer, centro de tratamiento
exclusivo de juego patológico y
adicciones no tóxicas.
Un adicto a las nuevas
tecnologías puede entrar en una
espiral de aislamiento, gasto
incontrolado, depresión y
ansiedad. Según Alicia López de
Fez, psicóloga en Valencia, las
señales de alarma que nos avisan
de que una persona puede sufrir
un trastorno de este tipo son el
descuido de sus tareas, que
descienda el rendimiento
académico o laboral, que
reaccione con irritación si se
le interrumpe o que se pongan
limitaciones horarias al uso de
la nueva tecnología, así como
que abandone aficiones u otras
actividades propias del tiempo
libre para pasar más tiempo con
la nueva máquina.
Problemas de mal uso y abuso
Estas adicciones también reciben
el nombre de "no tóxicas", "sin
sustancia" o "no químicas". A
pesar de que algunos expertos
consideran que no se debe hablar
de "adicción" en este campo,
sino de problemas de abuso, mal
uso o dependencia, otros son de
la opinión de que sí es
pertinente hablar de este
término, de igual manera que se
habla de adicción al sexo, al
trabajo o las compras. Las
nuevas tecnologías que más
problemas dan son, sobre todo,
el móvil, las videoconsolas e
Internet. Y como parte de este
último, la dependencia a las
redes sociales, al correo
electrónico, a chatear, a la
compra online, etc.
Además, hay adicciones que
tienen como soporte las nuevas
tecnologías pero que están
asociadas con otro tipo de
patología (el uso abusivo de
webs de pornografía puede ser
una válvula de escape para los
adictos al sexo). Asimismo,
aumenta de forma alarmante entre
las personas mayores de 50 años
las apuestas online: hay muchas
páginas en la que es posible
apostar sobre eventos deportivos
o jugar partidas de póquer,
entre otras. De este modo,
muchas personas canalizan parte
de su adicción al juego a través
de ellas, como una forma de
vivirla en el anonimato, sin la
necesidad de acudir con tanta
frecuencia a casinos o bingos.
Rasgos de personalidad
Impulsividad, cambios de humor,
baja tolerancia a la frustración
o baja autoestima son algunos de
los rasgos que aumentan la
probabilidad de sufrir una
adicción
Hay algunos rasgos de
personalidad o estados
emocionales que pueden aumentar
la vulnerabilidad a sufrir
cualquier tipo de adicción.
"Suelen ser personas un poco
compulsivas en otros aspectos de
su vida", explica Díez. Otros
rasgos que se observan con
frecuencia son la impulsividad,
cambios de humor, baja
tolerancia a la frustración,
falta de habilidades sociales,
dificultad para enfrentarse a
problemas y para encontrar
soluciones, dependencia
emocional o baja autoestima.
Ahora bien, son numerosos los
ciudadanos que no buscan ayuda
para tratar sus problemas, por
lo que este abuso funciona como
una solución de emergencia para
sentirse bien.
Los estados de depresión y
ansiedad, típicos en las
personas adictas, pueden ser
consecuencia del problema y no
tanto la expresión de un rasgo
de personalidad o la causa de la
conducta adictiva. Para Díez,
las redes sociales o el chat
permiten que personas muy
tímidas se relacionen, aunque
sea a costa de mentir sobre sí
mismos, de falsear información.
"Son individuos que, cara a
cara, tienen serias dificultades
para relacionarse. Sin embargo,
gracias al anonimato que
proporciona Internet consiguen
crear vínculos, aunque sea
mediante falsedades. Y esto les
engancha", concluye la experta.
Tratamientos
En España hay numerosos centros
que ofrecen terapias
especializadas para este
problema. El primer paso, en un
tratamiento de desintoxicación,
es alejarse por completo de
aquello que provoca adicción. En
la desintoxicación de alcohol o
drogas, el objetivo final es que
la persona no consuma nunca más.
Sin embargo, este objetivo es
inviable para algunas adicciones
a las nuevas tecnologías, porque
Internet o el móvil son
imprescindibles para trabajar o
comunicarse.
Así que las personas adictas
deben aprender a vivir con las
nuevas tecnologías de una forma
más sana. Es necesario empezar
por un alejamiento total, aunque
se pueden hacer excepciones si
la persona debe manejar Internet
por motivos laborales. Además,
es clave contar con la
supervisión de un familiar o
amigo. No hay que olvidar que la
gran mayoría de los pacientes
vienen obligados por algún
familiar o alguna circunstancia
extrema, como haber perdido el
trabajo por culpa de la
adicción.
La persona afectada entra en un
primer nivel, que suele durar
ocho o nueve meses, para
abandonar la adicción. En el
siguiente nivel se trabajan más
las actitudes que han conducido
al problema. Y, en el tercer
nivel, el objetivo es normalizar
la vida. Ayuda mucho llevar
registros a modo de diario para
apuntar el momento en el que
aparece la ansiedad y las ganas
de usar la nueva tecnología.
Rehabilitación con seguimiento
En numerosos centros de
desintoxicación, los terapeutas
que trabajan son, a su vez, ex
adictos. Es el caso de la
asociación Asajer (Asociación
Alavesa de Jugadores en
Rehabilitación), en la que
trabaja Lula Requena, psicóloga
y ludópata. Ayuda mucho que el
terapeuta haya pasado por una
adicción, porque conecta mejor
con quienes luchan por
superarla. La persona adicta,
que está muy confusa, se siente
más comprendida.
Esta psicóloga empezó a tener
problemas con el juego durante
la época en que estudiaba en la
facultad de psicología. "Pero no
sabía que era una adicta. Luego,
me di cuenta de que cuando uno
está mal consigo mismo,
cualquier dependencia funciona
como una mala solución a los
problemas". En la actualidad,
pone al servicio de los demás
sus conocimientos como psicóloga
y su experiencia. "Primero,
exploramos la historia de la
persona: si tiene otras
adicciones, cómo se valora, cómo
ha funcionado a lo largo de su
vida... Luego, pasa a la terapia
de grupo o, si no está
preparada, empieza con una
terapia individual".
Los familiares y amigos del
afectado participan en una
terapia de grupo específica para
allegados. "El entorno también
debe cambiar. Y, de vez en
cuando, se hace una terapia
conjunta". El tratamiento, si no
hay recaídas, suele durar unos
16 meses con un seguimiento de 6
meses. "
NUEVAS TECNOLOGÍAS, NIÑOS Y
ADOLESCENTES
Los expertos alertan de que
niños y adolescentes son
especialmente vulnerables a
abusar de las nuevas
tecnologías. Asimismo, corren el
riesgo añadido de, en el caso de
Internet y las redes sociales,
acceder a contenidos
inapropiados o contactar con
desconocidos. Por ello, es
recomendable seguir unas pautas
que regulen su uso. Alicia López
de Fez, psicóloga en Valencia,
considera que los adolescentes
constituyen un grupo de riesgo
porque tienden a buscar
sensaciones nuevas y son los que
más se conectan a Internet,
además de estar más
familiarizados con las nuevas
tecnologías. Son usuarios
expertos, pero inmaduros.
Es tan frecuente como poco
recomendable que tengan un
ordenador o una videoconsola en
la habitación porque, de este
modo, es más difícil que los
padres puedan controlar su uso.
Así que es preferible colocarlos
en un espacio común de la casa.
La experta recomienda que se
pacten el tiempo y los días de
juego y de navegación por
Internet, siempre desde el
diálogo y el sentido común. Es
mejor una hora durante siete
días a la semana que siete horas
seguidas un solo día.
Además, no es aconsejable que
puedan navegar a su aire ni
jugar a cualquier juego. Los
padres deben supervisar los
contenidos a los que sus hijos
tienen acceso. No está de más
emplear programas que bloqueen
el acceso a ciertos contenidos.
Es importante que los padres
dediquen tiempo a jugar a
videojuegos, así como a navegar
por Internet con los hijos.
Siempre resulta positivo
dialogar, comentar y criticar de
forma constructiva los
contenidos de los videojuegos y
de las páginas webs que visitan.
Jugar con ellos es una buena
manera de participar en una
actividad que les motiva y ayuda
a los padres a compartir
emociones con ellos y a
conocerlos mejor.
Gentileza: CONSUMER EROSKI
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