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La invisibilidad del
socialismo sistémico
Rómulo
Pardo Silva
Algunos afirman que no hay
izquierda. Lo cierto es que poco
se escucha del socialismo no
capitalista.
Por supuesto, aunque no son
muchos en la actualidad, hay
socialistas sistémicos. En parte
la causa de que casi no se les
vea se debe a ellos mismos.
Con el propósito de eludir su
debilidad política se unen hasta
confundirse con los
izquierdistas, progresistas,
demócratas, del capitalismo,
prohibiéndose decir lo que
pudiera quebrar la relación que
les permite ser aceptables.
Encerrados en los límites que
les fija el discurso díscolo en
el sistema coinciden con ellos
en condenar el atropello a los
derechos humanos; demandar
cambios constitucionales; exigir
medidas contra la cesantía;
poner fin a la pobreza; pedir
salud y educación de calidad
para todos, mejoramiento de los
sueldos, aumento de impuestos a
los ricos…
El costo es no mencionar su
propuesta de establecer el
sistema socialista; ocultar
aquello a que se han
comprometido.
Como consecuencia la batalla
ideológica en los medios de
información, sindicatos,
gremios, juventudes, centros de
estudio, colectivos sociales, se
da solo entre posiciones
burguesas que se disputan la
gestión política del
capitalismo, derecha-izquierda,
demócratas-republicanos,
conservadores-socialdemócratas,
neoliberales-liberales…
El silencio socialista sistémico
condena a los pueblos a la
perspectiva de vivir siempre
bajo la voluntad de los
empresarios.
Otros socialistas que sí dejan
claro su programa sistémico
frustran también su desarrollo
en las masas centrando su
discurso en consignas de lucha,
armas, héroes muertos, algún
llamado a "empezar a dar miedo"…
En lugar de demostrar primero la
necesidad objetiva del
socialismo, de una vida humana
sustentable, solidaria, justa,
segura, armónica con la
naturaleza, humanista, por la
que si es necesario hay que
luchar, se obsesionan en hablar
de una violencia sin un fin
superior civilizatorio capaz de
encantar.
A las dos conductas anteriores
se suman con frecuencia un
fraccionamiento de pequeños
caudillos, falta de trabajo
constante, de eficiencia para
gestionar sus acciones y una
relación autoritaria con los
simples ciudadanos envuelta en
un lenguaje presuntuoso.
Los socialistas sistémicos deben
ser ellos mismos, dar la batalla
de sus ideas y prácticas, guste
o no a los intelectuales y
políticos acomodados en el
capitalismo. Aceptar que en este
momento les corresponde ser una
minoría que trabaja para su
crecimiento.
Fidel en vísperas de la votación
en la ONU sobre el bloqueo
imperial de medio siglo no tuvo
temor en decir de manera firme y
reflexiva que la OTAN de
Francia, Reino Unido, Italia,
España, Turquía… es genocida. No
transó su pensamiento pese a lo
cual votaron por Cuba.
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