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Cultura, Arte y Política,
unidad indisociable
por Shalo
Smith
Barómetro Internacional
Toda sociedad posee rasgos
culturales que la definen y
componen como tal, que a su vez
la diferencian o la asimilan a
otras. Tales rasgos y patrones
culturales son transversales a
cada civilización. Es innegable
que lo que conocemos como la
"Civilización Occidental", a
pesar de sus matices posee
fisonomías particulares en cada
país del globo terráqueo, se ha
extendido en gran manera a
través de los siglos en diversas
pares del orbe por medio de
guerras y la invasión cultural,
así se ha convertido en una
forma hegemónica de desarrollo
mundial y un modelo
civilizatorio, esto es lo que
Wallerstein denomina "Sistema-
Mundo Capitalista" que según
Mignolo podríamos perfeccionar
denominándola "Sistema-Mundo
Capitalista Colonial", noción
que refuta definitivamente la
concepción que propone que el
capitalismo es sólo un sistema
económico. Si asumimos esta
proposición como legítima,
entonces debemos decir que este
Sistema-Mundo Capitalista
Colonial (SMCC) es una forma de
vida, la cual promueve una
cultura específica, unos valores
y principios propios que
indefectiblemente deben ser
asumidos, o en su defecto
impuestos por/para toda la
humanidad. Cada cultura tiene un
sistema propio, es decir, que
cada sociedad desarrolla un
sistema cultural propio. En el
marco sociocultural y político
que vivimos los venezolanos en
la actualidad cabe resaltar el
pugilato por la implantación de
un nuevo sistema cultural y
político en nuestro país: el
Socialismo del Siglo XXI, a
través de la Revolución
Bolivariana liderada por el
presidente Hugo Chávez Frías.
Si entendemos que las sociedades
son sistemas, similares a
organismos vivos, como tales
están conformadas por varios
sistemas de producción cultural
los cuales están inter-relacionados
y son inter-dependientes; por
ejemplos, la economía, la salud,
lo político y las artes. Al
considerar las artes como un
sistema de producción cultural
debemos ocuparnos de entender
qué clase de arte es el que
produce tal o cual modelo
civilizatorio. Así el
Sistema-Mundo Capitalista
Colonial posee sus símbolos,
signos, códigos y patrones
artísticos que son elaborados
por sus artistas para contribuir
a mantener el sistema que les da
sustento dentro de la sociedad.
A su vez sus productos influyen
y forman públicos que consumen
en una u otra medida, sea mayor
o menor, sus obras sean cuales
sean el tipo de obras que se
conciban. En el caso de
Venezuela, que no se diferencia
mucho del de toda América
Latina, el sistema de producción
cultural artístico visual está
determinado y marcado por el
SMCC. En consecuencia, es
oportuno afirmar que aun no
están sentadas las bases, ni
existe un arte proletario ni
revolucionario, ni una
revolución cultural duradera que
sobrepase la condición de clase
social obrera y proletaria en
Venezuela. Las razones de esta
afirmación son diversas y las
exploraremos continuación. Una
de las principales obedece a la
condición prematura del proyecto
socialista en el país, condición
esta que por "naturaleza" no le
permite avanzar más allá de lo
poco que ha logrado hasta ahora.
Cuando nos referimos a la
"naturaleza" queremos decir, la
imposibilidad que su condición
en transición le determina, nos
permitimos la siguiente
analogía, no se le podría pedir
a un infante que desarrollara la
capacidad de hablar cuando
biológicamente aun sus cuerdas
vocales no está listo para ello.
Sin embargo, esta suerte de
determinismo biológico no debe
ser justificación para la falta
del despertar de los artistas en
relación a un movimiento
artístico como polo patriótico
revolucionario en aras de
aportar a los objetivos trazados
en nuestras constitución de 1999
y del Plan Socialista de la
Nación y sus líneas estratégicas
2007-2013.
Para ilustrar con mayor
facilidad la condición expuesta
anteriormente hemos tomado la
afirmación de Trotsky referente
a la transición cultural y
artística que vivió la Rusia
soviética nos dice:
"Aún no existe un arte
revolucionario. Existen
elementos de ese arte, signos,
tentativa s[…]está el hombre
revolucionario a punto de formar
la nueva generación a su imagen,
el hombre revolucionario que
siente cada vez más la necesidad
de ese arte ¿cuánto tiempo se
necesitará para que este arte se
manifieste de forma decisiva?
[…]El arte de la revolución, que
refleja abiertamente todas las
contradicciones de un período de
transición, no debe ser
confundido con el arte
socialista, cuya base falta aún.
No hay que olvidar, sin embargo,
que el arte socialista saldrá de
lo que se haga durante este
período de transición." (1979:
p, 181,182. Énfasis mío).
Estas distinciones podrían
parecer sólo teóricas, no por
ello deberían ser
menospreciadas, al contrario,
contribuyen a esclarecer muchos
elementos que permanecen
confusos y que se hacen
imprescindibles develar para
establecer con claridad las
diferencias entre el arte y la
cultura burguesa, la cultura, el
arte socialista y
revolucionario. ¿Cuáles son las
diferencias fundamentales entre
una y otra? Aunque estas
distinciones las hace Trotsky en
un espacio y un tiempo muy
distinto al que vivimos en la
Venezuela actual, no por ello
nos parecen agotadas para
analizar críticamente las
circunstancias de confrontación,
la realidad cultural y artística
que vive hoy nuestro país de
cara a la construcción del
socialismo del siglo XXI, cuya
principal característica radica
en su debilidad política
ideológica de la clase social
obrera, los movimientos sociales
y artísticos que hacen vida en
el país.
Este ejemplo nos remite a la
idea de que el artista no es un
ente que crece, vive, y se
desarrolla por fuera de la vida
social; por el contrario, el
artista es un ser social y todo
lo que es capaz de producir sólo
puede hacerlo en y por la
sociedad, a través de las
relaciones que establece con
esta. Este sentido el artista no
puede ser concebido como ser
superdotado o genio; por el
contrario, el artista es una
especie de catalizador de las
realidades sociales que por
medio de sus obras logra
traducir, exponer, recrear y
reinventar una parte de la
realidad.
Algunas vías que podríamos
seguir para tal transformación
las encontramos en los líderes
del socialismo en otros países e
intelectuales del mundo que
contribuyeron de manera
significativa. Según Mao Tse
Tung para asegurar que el arte
(aunque el autor no lo expone,
arte se refiere a todas las
manifestaciones que en éste se
engloban) y la literatura
"encajen bien en el mecanismo
general de la revolución" (1976:
p, 262) es necesario resolver
los siguientes problemas: 1) la
posición de clase, 2) la
actitud, 3) el público, 4) el
trabajo, 5) el estudio de los
artistas y escritores. Tales
factores apenas están siendo
abordados por el Estado y la
sociedad; no obstante estamos
lejos de puerto seguro para la
resolución de estos problemas.
Una de las causas fundamentales
es la cuestión del cambio
cultural y la posición de clase
de las y los creadores en
nuestro país. Esto nos lleva a
hacernos varios
cuestionamientos:
¿Qué artes debe producir nuestro
país: cuáles sus lenguajes, sus
propuestas conceptuales y
estéticas? ¿Con quién o quiénes
debe ser el compromiso de las y
los artistas revolucionarios?
¿De que manera contribuirán las
mismas a la transformación y
emancipación cultural definitiva
de Venezuela, América Latina y
el Caribe?
No son mínimos los desafíos a
los que nos enfrentamos los
creadores en este marco
sociocultural histórico y
político. Ello requiere un alto
nivel de conciencia política y
cultural a su vez, lo que en
paralelo debe ir acompañado de
un compromiso social colectivo
de toda la sociedad, así como
del gobierno todo. Pero la
contraparte de esa acción sopesa
la imposibilidad de que las
fuerzas productivas y las formas
de producción en muchos casos
están permanentemente amenazados
por un sin numero de carencias
económicas que afectan los
niveles de productividad y de
calidad de vida de los y las
creadoras. Otro factor a tomar
en cuenta es la necesidad de
surgimiento de un público no
sólo espectador pasivo sino
transformador por su propio
consumo de políticas, bienes y
servicios culturales, estas son
premisas fundamentales para
lograr tan ansiada necesidad de
una revolución cultural. La
invitación es a presionar a las
instituciones y sus dirigentes a
que las políticas culturales,
los recursos económicos y la
acción cultural general sea cada
vez mas gerenciada y manejada
por los y las cultoras, no por
burócratas. La invitación a
todos, pero más que nada a las y
los creadores, es a la
conformación de la unidad de
todos los movimientos artísticos
y las disciplinas en aras de la
construcción de un movimiento
mundial por el Socialismo del
Siglo XXI que propugne por la
disminución de las diferencias
entre el arte culto y el arte
popular en busca de lenguajes
estéticos propios de las
plurirealidades de nuestras
sociedades.
halosmith@yahoo.com
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