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Filtración del plan de los
gobiernos occidentales para
"Libia después de Gadafi"
por Tom
Coghlan
Los gobiernos occidentales
han ayudado a preparar un
proyecto para una Libia post-Gadafi
que retendría gran parte de la
infraestructura de seguridad del
régimen para evitar un colapso
hacia la anarquía similar al de
Iraq.
El plan, de 70 páginas, obtenido
por The Times de Londres,
proyecta los primeros meses
después de la caída del régimen
de Gadafi. El documento fue
elaborado por el Consejo
Nacional Transitorio en Bengasi
con ayuda occidental.
Los funcionarios dicen que el
plan se basa en las lecciones
aprendidas del desastroso cambio
de régimen en Iraq en 2003 y de
la toma de Libia oriental por
los rebeldes en marzo.
El plan se basa en gran parte en
la deserción de partes del
aparato de seguridad de Gadafi
hacia los rebeldes después de su
derrocamiento. Es probable que
no sólo resulte arriesgado, sino
también controvertido, ya que
muchos de los combatientes
rebeldes están determinados a
eliminar todos los vestigios del
régimen.
El documento incluye propuestas
para una "fuerza de tareas
Trípoli" de 10.000 a 15.000
hombres, suministrada y apoyada
por los Emiratos Árabes Unidos,
para que se haga cargo de la
capital libia, ocupe
instalaciones cruciales y
arreste a partidarios de Gadafi
de alto nivel.
Afirma que 800 funcionarios de
seguridad que sirven al gobierno
de Gadafi han sido reclutados de
modo clandestino para la causa
rebelde y están listos para
formar la "espina dorsal" del
nuevo aparato de seguridad.
El proyecto contiene planes para
que 5.000 policías que
actualmente sirven en unidades
que no están comprometidas
ideológicamente con el régimen
de Gadafi sean transferidos de
inmediato a las fuerzas del
gobierno interino para impedir
un vacío en la seguridad.
Los documentos afirman que los
grupos rebeldes en Trípoli y
áreas cercanas tienen 8.660
partidarios, incluidos 3.255 en
el ejército de Gadafi.
Una deserción masiva de altos
funcionarios se considera muy
probable, ya que se cree que un
70% de ellos solo apoyan al
régimen por temor.
Los autores del informe también
creen que la escalada de los
ataques de la OTAN a un nivel
"insoportable" es muy posible.
El CNT de Bengasi confirmó la
autenticidad de los documentos
de planificación, pero solicitó
que The Times retuviera detalles
que pudieran poner en peligro a
partidarios de los rebeldes que
trabajan en Trípoli.
El embajador del gobierno
rebelde en los Emiratos Árabes
Unidos y el jefe de la célula de
planificación para la fuerza de
tareas, Aref Ali Nayed,
expresaron su pesar por el hecho
de que los documentos se hayan
filtrado. Pero dijo: "Es
importante que el público
general (en Libia) sepa que
existe un plan adelantado y que
ahora está mucho más avanzado".
El documento muestra una
planificación detallada para que
la seguridad crucial,
telecomunicaciones,
infraestructura de energía y
transporte –así como para las
famosas ruinas clásicas del
país– se garantice en las horas
siguientes al colapso del
régimen.
Los dirigentes rebeldes expresan
en el documento su preocupación
de que la población de Trípoli
no sienta que está siendo
"invadida" por tropas de Libia
oriental. Significativamente no
hay planes para desplegar
fuerzas rebeldes del este en
Trípoli. En su lugar "secciones
de combatientes por la libertad
de la Montaña Nafusa y de Zentan"
en el oeste deberían ser
transferidas a la capital y los
mensajes de los medios
subrayarían que no es "una
imposición externa sobre los
tripolitanos". La mayor parte de
la fuerza de seguridad de
Trípoli provendría de la ciudad.
Un programa de un mes con
respaldo internacional para el
suministro de emergencia de 550
millones de dólares en gas y
petróleo a Libia occidental
comenzaría de inmediato después
de la caída del régimen en un
esfuerzo por restaurar la vida
normal.
También hay un programa apoyado
por la ONU de entregar ayuda
humanitaria inmediata,
incluyendo agua embotellada, por
tierra, mar y aire, con apoyo de
países musulmanes clave como los
Emiratos, Qatar y Turquía.
En los primeros minutos después
del anuncio de que Gadafi ya no
ejerza el control, un programa
previamente grabado de anuncios
de dirigentes rebeldes y
clérigos anunciaría el plan de
la fuerza de tareas Trípoli,
llamaría a la calma y alertaría
de los ataques de venganza
contra partidarios del régimen.
Una estación de radio FM ya ha
sido preparada con este
propósito en un país cercano. En
caso de que Gadafi resulte
muerto o derrocado, la
planificación de "comunicaciones
estratégicas" sugiere que el CNT
y sus patrocinadores
occidentales estarían dispuestos
a negociar con sus hijos o con
los que se describen como
"capitanes del régimen".
Una serie de lecciones
aprendidas de la toma en Bengasi
advierte contra la creación de
múltiples grupos rebeldes en
Trípoli y pide un "plan claro
para encarar una quinta columna
hostil".
Fuente: Global Research
Gentileza:: Pica
[pica@cubarte.cult.cu]
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