|
La causa palestina debe ser
la causa de todos los seres
humanos dignos y honrados
Carlos
Maldonado
Barómetro Internacional
El 21 de septiembre, en el
marco de la 66ª. Asamblea
General de las Naciones Unidas,
el presidente de los Estados
Unidos de América, Barak Obama,
dirigió un discurso propio de
los regentes del Imperio:
desdeñoso y arrogante. En él,
con la soberbia característica
del hampón que se regodea ante
sus rehenes, no solo dio la
bienvenida a la cúpula de
mercenarios del Consejo Nacional
de Transición -CNT- de Libia
pintándolos como los patriotas
que liberaron a su país del
"tirano" cuando todo el mundo
sabe que eso aparte de falso es
totalmente contradictorio. Que
si los filibusteros de la OTAN
encabezados por Estados Unidos,
no hubieran presionado por un
aval al Consejo de Seguridad
para lograr la zona de exclusión
aérea que les permitió desarmar
de su fuerza aérea a Libia, les
hubiera sido muy difícil
bombardear, primero, los
enclaves de defensa libios y
luego sus ciudades -esto último
pensando de antemano en el
jugoso negocio de la
reconstrucción-.
El imperioso Obama y sus
secuaces, con esas muestras de
"admiración" a sus marionetas,
quieren imponer a las demás
naciones, de manera unilateral,
a ese gobierno genuflexo
haciéndole un lugar en el
concierto de las naciones con
cuya jugada estiman que éste
será reconocido y, por tanto,
legalizado; legalizando a su vez
su nueva táctica de cambiar
cualquier régimen contrario a
sus proyectos con el pretexto de
que aquellos conspiran y agraden
a sus propios pueblos.
El patrón es bastante sencillo:
apoyan, financian partidos
opositores y prensa vendida,
entrenan, arman y apoyan con
asesores y logísticamente a esas
fuerzas "opositoras" y
mercenarias para crear la
ilusión de rebelión interna con
lo cual, luego, apoyando a estos
"demócratas" que son perseguidos
y muertos por miles según
difunden sus propios medios, con
el aval de organismos
supranacionales, caen con todo
el peso de sus misiles sobre los
gobiernos legítimos. En otras
palabras, legitimar sus
incursiones futuras ante el
conglomerado mundial mostrándolo
al mundo como algo normal en
este juego ya no tan novel de
las relaciones internacionales.
Sin embargo, ante la historia de
vejámenes del Imperio, una vieja
y rancia movida como la impresa
en el tratado Wisconsin del 21
de noviembre de 1902, donde se
selló la separación del
territorio panameño del de su
original Colombia entre sus
oligarquías traidoras y el
gobierno yanqui, con el objetivo
de que estos últimos pudieran
disponer libremente del futuro
Canal de Panamá y aquellos de
las migajas de un triste soborno
que, claro para ellos resultó el
mejor negocio del mundo pero
para sus pueblos el atraso y la
genuflexión, es un buen ejemplo
de lo tan trillado y viejo de la
movida. La invasión a Playa
Girón en Cuba en 1961 que quería
posicionar una cabeza de playa
en la ciénaga de Zapata para que
ya atrincherada esa fuerza
invasora proclamar un gobierno
transitorio que sería apoyado
con la armada norteamericana con
el objetivo de echar por el
suelo a la joven revolución
socialista comandada por Fidel
Castro. Y, la última, aparte de
la de Libia, la que se está
llevando a cabo en Siria, donde
con grupos de mercenarios
armados desde las fronteras se
trata de desestabilizar al
régimen haciendo pasar a dichos
mercenarios por pacíficos y
desarmados manifestantes muertos
por la represión de su gobierno.
Lo cual es denunciado,
casualmente, por un Observatorio
Sirio de Derechos Humanos con
sede en la lejana Londres. Y,
podríamos seguir con los
ejemplos.
Hoy la Libia, la del León del
desierto y la de Muammar, ha
quedado a merced de las
decisiones desmembradoras de sus
agresores que relamiéndose los
bigotes ante su riqueza natural
y la que han creado sus
habitantes, será repartida entre
ellos. De ahí, la estúpida y
pueril presentación por parte de
su más insigne depredador ante
el pleno de las Naciones Unidas
de ese grupúsculo de lacayos
para que se les colme de un
lugar que no merecen sino, al
contrario, no les pertenece en
lo más mínimo. ¡Que asco!
En contradicción total a esa
chanza de mal gusto, el
despreciable Obama, contra la
historia y la democracia que
pregona a los cuatro vientos, se
opone a que el pueblo palestino
sea partícipe pleno de hecho y
de derecho del y en el organismo
de las Naciones Unidas.
Olvidando por completo sus
orígenes y el color de su piel,
defiende denodadamente los
intereses de la plana racista de
Israel y Estados Unidos, en ese
orden. Quiere frenar, amparado
en la sombra de su potencia, lo
inevitable. Algo como que
Palestina es ya un estado
soberano con plenos derechos
ante el concierto de naciones
que en gran mayoría han
expresado su opinión para que
ésta sea el 194 que los acompañe
en la construcción del nuevo
mundo post-imperio. Y, eso es lo
que los asusta pues creyendo que
han ganado en Libia no han
contemplado que a los pueblos
ante el poderío armamentista del
Imperio y sus partidarios no les
queda otra que adoptar la
táctica guerrillera; larga pero
mortíferamente desgastante. Y,
exitosa por antonomasia.
El Imperio a través de la OTAN,
lo ha ido entendiendo
pausadamente; de ahí, su
decisión de aumentar por 90 días
más sus operaciones sobre Libia
lo que no significa más que
terminar de bombardear a su
pueblo que se encuentra en
resistencia y con el tremendo
apoyo a sus huestes terrestres
reunidas en el CNT que solas
serían incapaces de subyugarlo,
acabar con su tenacidad que cada
día que pasa desenmascara su
hipocresía.
La jugada palestina les ha caído
en mal momento, pues si se
oponen a la creación de su
estado con las fronteras de
1967, se echarían a la comunidad
árabe encima, aún a aquellos que
les rinden pleitesía. La
primavera árabe sería entonces
para ellos, que hasta el momento
la han manejado a su sabor y
antojo, un verdadero avispero.
El cinismo de poner alfombra
roja a los mercenarios del CNT
que han regado con sangre de sus
propios hermanos su tierra con
apoyo de las excolonias
imperialistas, por tanto
descalificados de antemano, y
negar la entrada a un glorioso
pueblo como el palestino que ha
resistido los embates y los
asesinatos perennes de su
poderoso vecino, Israel, quien
lo ha confinado a los guetos, en
el conglomerado de las Naciones
Unidas les ha valido a los
imperialistas una contundente
derrota que a pesar de que
formalmente detengan su ingreso
a través del veto gringo,
propician un ascenso más en el
peldaño cualitativo de la lucha
de clases.
Barómetro Internacional
Análisis Político y Social
Nacional e Internacional de
Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel
Guaglianone
barometrointernacional@gmail.com
Gentileza:: barometro
internacional
[barometrointernacional@gmail.com]
paginadigital |