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Entrevista a Salim Lamrani
sobre su nuevo libro "Etat de
siège. Les sanctions économiques
des Etats-Unis contre Cuba", por
Cuba Si France.
"LAS SANCIONES ECONÓMICAS
CONTRA CUBA CONSTITUYEN EL
PRINCIPAL OBSTÁCULO AL
DESARROLLO DEL PAÍS"
Entrevista a Salim Lamrani
sobre su nuevo libro "Etat de
siège. Les sanctions économiques
des Etats-Unis contre Cuba", por
Cuba Si France.
Cuba Si France: Acaba de
publicar un nuevo libro bajo el
título Etat de siège. ¿De qué
trata exactamente?
Salim Lamrani: Como indica el
subtítulo, este libro trata de
las sanciones económicas
unilaterales que Estados Unidos
impone a Cuba desde 1960. Se
establecieron en plena Guerra
Fría con el objetivo de derrocar
al gobierno revolucionario de
Fidel Castro cuyas reformas
económicas y sociales no eran
del agrado de la administración
Eisenhower de la época. Más de
medio siglo después, mientras
que la Unión Soviética
desapareció y que la Guerra Fría
no es más que un viejo recuerdo,
Washington persiste en mantener
un estado de sitio económico que
asfixia a todas las categorías
de la población cubana y que
afecta en primer lugar a los
sectores más vulnerables a saber
las mujeres, los ancianos y los
niños.
Hay que saber que la retórica
diplomática para justificar la
hostilidad estadounidense hacia
Cuba fluctuó según las épocas.
En un primer tiempo, se trataba
de las nacionalizaciones y de
sus indemnizaciones. Luego,
Washington evocó la alianza con
la Unión Soviética como el
principal obstáculo para la
normalización de las relaciones
entre los dos países. Después,
en los años 1970 y 1980, la
intervención cubana en África,
más precisamente en Angola y en
Namibia, para ayudar a los
movimientos de liberación
nacional a conseguir su
independencia y para luchar
contra el apartheid en África
del Sur, se estigmatizó para
explicar el mantenimiento de las
sanciones económicas. Por fin,
desde el desmoronamiento de la
Unión Soviética, Washington
esgrime el argumento de la
democracia y de los derechos
humanos para mantener el
estrangulamiento económico sobre
la nación cubana.
CSF: ¿Cuál es justamente el
impacto de estas sanciones en la
población cubana?
SL: Las sanciones económicas
contra Cuba constituyen el
principal obstáculo al
desarrollo del país y todos los
sectores de la sociedad se
hallan afectados. Hay que saber
que Estados Unidos siempre fue
el mercado natural de Cuba por
razones históricas y geográficas
evidentes. La distancia que
separa las dos naciones no
supera los 150 kilómetros. En
1959, el 73% de las
exportaciones cubanas se
destinaban al mercado
estadounidense y el 70% de las
importaciones procedían de allí.
Entonces existía una fuerte
dependencia respecto al Vecino
del Norte. Entre 1960 y 1991,
las relaciones con la URSS
permitieron atenuar el impacto
de las sanciones pero ya no es
el caso ahora.
Concretamente, Cuba no puede
vender nada a Estados Unidos,
que sigue siendo el primer
mercado mundial, y no puede
comprarle nada, salvo algunas
materias primas alimentarias
desde el año 2000, pero con
condiciones drásticas tales como
el pago de las mercancías por
adelantado, en otra moneda
distinta del dólar –entonces
Cuba tiene que asumir los gastos
de cambio– y sin posibilidad de
contratar un préstamo. Eso
limita fuertemente las
posibilidades comerciales de la
isla, que tiene que abastecerse
en otros países con un costo muy
superior.
CSF: Usted subraya también el
carácter extraterritorial de las
sanciones económicas.
SL: En efecto, desde 1992 y la
adopción de la ley Torricelli,
las sanciones se aplican también
a terceros países que comercian
con Cuba, lo que constituye una
grave violación del derecho
internacional que prohíbe a toda
legislación nacional que sea
extraterritorial –es decir que
se aplique allende su territorio
nacional-. En efecto, la ley
francesa no puede aplicarse en
España y la ley italiana no
puede aplicarse en Francia. No
obstante, la ley estadounidense
sobre las sanciones económicas
se aplica a todos los países que
comercian con Cuba.
Así, todo barco extranjero que
entre en un puerto cubano no
puede entrar a Estados Unidos
durante seis meses. Cuba, al ser
una isla, depende mucho del
transporte marítimo. La mayoría
de las flotas de transporte que
operan en el estrecho de la
Florida realizan lógicamente la
parte más importante de sus
actividades con Estados Unidos
por el tamaño de su mercado.
Entonces no pueden arriesgarse a
transportar mercancías a Cuba y
cuando lo hacen exigen tarifas
superiores a las que se aplican
a los países vecinos tales como
Haití o República Dominicana,
con el fin de compensar las
pérdidas que se derivan de la
prohibición de entrar en un
puerto estadounidense. Así, si
el precio habitual del
transporte de mercancías es de
100 para República Dominicana,
será de 600 o 700 cuando se
trate de Cuba.
CSF: Usted menciona también el
carácter retroactivo de las
sanciones económicas.
SL: Desde la adopción de la ley
Helms-Burton en 1996, cualquier
empresario que desee hacer una
inversión en Cuba en tierras
nacionalizadas en 1959, se
arriesga a demandas judiciales
en Estados Unidos y a ver sus
haberes congelados. Esta ley es
una aberración jurídica en la
medida en que es a la vez
extraterritorial y retroactiva
–es decir que se aplica para
hechos ocurridos antes de la
adopción de la ley– lo que es
contrario al derecho
internacional. Tomemos el caso
de la ley antitabaco en Francia.
La ley entró en vigor el 1 de
enero de 2008. Pero si uno fumó
en un restaurante el 31 de
diciembre de 2007, no se le
puede condenar por ello pues la
ley no puede ser retroactiva.
Ahora bien, la ley Helms-Burton
se aplica a hechos ocurridos en
los años 1960, lo que es ilegal.
CSF: Los Estados Unidos afirman
que las sanciones económicas son
una simple cuestión bilateral y
que no conciernen al resto del
mundo.
SL: Los ejemplos que acabo de
dar demuestran lo contrario. Voy
a citar otro. Un constructor de
automóviles alemán, coreano o
japonés –poco importa su
nacionalidad en realidad– tiene
que demostrar al Departamento
del Tesoro que sus productos no
contienen un solo gramo de
níquel cubano para poder
venderlos en el mercado
estadounidense. Sucede lo mismo
a todas las empresas
agroalimentarias que desean
invertir en el mercado
estadounidense. Danone, por
ejemplo, tendrá que demostrar
que sus productos no contienen
ninguna materia prima cubana.
Entonces, Cuba no puede vender
sus recursos y sus productos a
Estados Unidos pero en estos
casos precisos tampoco podrá
venderlos a Alemania, Corea o
Japón. Estas medidas
extraterritoriales privan así a
la economía cubana de numerosos
capitales y a las exportaciones
cubanas de numerosos mercados
por todo el mundo.
CSF: Las sanciones económicas
también tienen un impacto en el
campo de la salud.
SL: En efecto, alrededor del 80%
de las patentes en el sector
médico proceden de las
multinacionales farmacéuticas
estadounidenses y de sus
filiales, lo que las ubica en
una situación de casi monopolio.
Cuba no puede acceder a esas
medicinas por las restricciones
que impone el gobierno
estadounidense. Ahora bien, hay
que saber que el derecho
internacional humanitario
prohíbe todo tipo de restricción
a la libre circulación de
alimentos y de medicinas,
incluso en tiempo de guerra. Y
oficialmente Estados Unidos no
está en guerra contra Cuba.
Un ejemplo preciso: los niños
cubanos no pueden beneficiarse
del dispositivo Amplatzer
fabricado en Estados Unidos que
permite evitar una cirugía a
corazón abierto. Decenas de
niños están esperando esta
intervención. Sólo en el año
2010, cuatro niños integraron
esta lista: María Fernanda
Vidal, de 5 años, Cyntia Soto
Aponte, de 3 años, Mayuli Pérez
Ulboa, de 8 años y Lianet D.
Álvarez, de 5 años.
¿Acaso estos niños son
responsables del diferendo que
opone La Habana a Washington?
¡No! ¡Sin embargo pagan este
precio!
CSF: En su libro menciona
también el carácter irracional
de algunas restricciones.
SL: En efecto, hay que saber que
desde 2004 y la aplicación
estricta de las reglas de la
Oficina de Control de Bienes
Extranjeros (OFAC), todo turista
estadounidense que consumiera
tabaco cubano o un vaso de ron
Habana Club durante una estancia
en el extranjero se arriesgaría
a una multa de un millón de
dólares y diez años de prisión.
Otro ejemplo: un cubano que
reside en Francia teóricamente
no puede comer una hamburguesa
en Mc Donald's. Estas medidas
son irracionales pues son
inaplicables. Estados Unidos no
dispone de los recursos
materiales y humanos para poner
a un funcionario detrás de cada
turista. No obstante, ilustran
la obsesión de Estados Unidos de
asfixiar económicamente a los
cubanos.
CSF: Su obra contiene un prólogo
de Wayne S. Smith y un prefacio
de Paul Estrade, que son
conocidos de los especialistas,
pero quizás menos del gran
público. ¿Podría recordarnos
quiénes son?
SL: Wayne S. Smith es un antiguo
diplomático estadounidense que
en la actualidad es profesor en
la Universidad Johns Hopkins de
Washington. Fue el último
diplomático en función en Cuba
con el rango de embajador entre
1979 y 1982. Se distinguió por
su política de diálogo y de
acercamiento con La Habana bajo
el gobierno de James Carter. Es
un partidario de una
normalización de las relaciones
entre Cuba y Estados Unidos y
esboza en el prólogo una
constatación lúcida sobre el
carácter anacrónico, cruel e
ineficaz de las sanciones
económicas.
En cuanto a Paul Estrade, es
profesor emérito en la
Universidad París VIII y se
trata sin duda del mejor
especialista de Cuba en Francia.
Sus obras sobre el tema son una
referencia en el mundo
académico. En su prefacio,
recuerda la manera en que los
medios de comunicación ocultan
el estado de sitio contra Cuba
cuando abordan las dificultades
económicas de este país.
Fuente: Rebelión
Gentileza:: Pica
[pica@cubarte.cult.cu]
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