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Oficios para preservar
esencias de una ciudad
JULIO
MARTÍNEZ MOLINA
(Cuba).- La Escuela
de Oficios de la Oficina del
Conservador de Cienfuegos es una
garantía de cara a la
posteridad. Un bono a cobrar en
el futuro para contribuir a
preservar en el tiempo, mediante
la labor de sus egresados, los
estilos y líneas del entorno
arquitectónico de la ciudad cuyo
Centro Histórico fuese declarado
Patrimonio Cultural de la
Humanidad.
La Carpintería en Restauración
demanda práctica.
Irán Millán Cuétara, Conservador
de Cienfuegos, cree que resulta
clave la misión de "esta escuela
en recuperar la enseñanza de
oficios perdidos cuyo
conocimiento propiciará darle
continuidad a la tradición
constructiva y material de los
monumentos locales".
"Es un eslabón imprescindible
porque, además de devolver a la
vida los oficios de restauración
hoy día casi inexistentes,
incorpora a los jóvenes al
propio rescate de la ciudad en
que viven e incrementa el
sentimiento de pertenencia en su
formación, preparándolos para su
vida laboral futura", aprecia el
arquitecto.
MUCHA PRÁCTICA Y OBJETIVOS DE
EXPANSIÓN DOCENTE
Explica el director del centro,
Pedro Alexis Aguiar, que
iniciaron la andadura de la
escuela con cuatro
especialidades de obrero
calificado en el terreno de la
restauración, según planes de
estudio aprobados
metodológicamente por el
Ministerio de Educación.
"En la actualidad estudian 76
alumnos en las ramas de
albañil-restaurador;
albañil-yesero-restaurador;
carpintero-restaurador y
jardinero-restaurador; así como
en las categorías de
forja-soldadura de la
restauración y pintura de obras
en restauración. En febrero
incorporaremos la pintura mural,
dada la tradición urbana local",
afirma el director.
Los muchachos que entran al
nuevo sistema de capacitación, o
bien se encontraban
desvinculados o provienen, en su
mayor parte, de otras carreras.
Algunos de los 21 graduados han
pasado a formar parte del equipo
de la Oficina del Conservador,
incorporados a la Agrupación de
Restauración de la Ciudad; otros
permanecieron en la entidad por
interés del claustro.
Un ejemplo lo constituye Manuel
Broche, de 24 años, graduado el
año anterior en Carpintería de
la Restauración: "Ahora imparto
clases de mi especialidad, en
estos momentos enseño montaje de
puertas, ventanas y otras
habilidades a 12 estudiantes; ya
varios caminan por sí solos y
acometen trabajos de
restauración".
El plan de estudio de cada uno
de ellos contempla el 96 % de
actividades prácticas, así como
asignaturas teóricas como
Tipología de la Arquitectura de
Cienfuegos, Materiales y
Técnicas, Tecnología de la
Especialidad y Dibujo, todas
recibidas durante el primer
semestre.
A lo largo del segundo semestre
solo realizan la práctica de la
carrera y en el segundo (último)
año efectúan su práctica pre-profesional
a tiempo completo, ya insertados
en obras de restauración o
conservación de Cienfuegos.
Tienen aprobados 14 planes de
estudio, según la necesidad de
la Oficina del Conservador y las
progresivas condiciones para la
formación estudiantil alcanzadas
aquí. La idea es acrecentar el
número de oficios, siempre
vinculados a su objeto
fundamental.
Tales planes se correlacionan
con los semejantes de las cinco
escuelas de restauración del
país (La Habana, Camagüey,
Trinidad y Santiago de Cuba).
Para el próximo curso, el
Ministerio de Educación autorizó
al centro impartir la carrera de
Técnico Medio en Restauración en
curso para trabajadores, algo
inédito hasta ahora, con un plan
de estudio totalmente nuevo,
indica el director.
De manera que las expectativas
de la institución devienen harto
favorables, en consonancia con
la misión para la cual fue
fundada.
Una academia para arquitectos
modernos
TRINIDAD, Sancti Spíritus.— La
importancia de trabajar en el
fomento de una cultura de
conservación en aquellos lugares
de interés patrimonial fue
destacada hace unos días en
Trinidad por Herman Van Hoof,
director de la Oficina Regional
de la UNESCO para América Latina
y el Caribe, al dejar inaugurada
una nueva sede para la Escuela
de Oficios de Restauración
Fernando Aguado y Rico, de esta
ciudad.
Fundada en el año 2000 por la
Oficina del Conservador de la
Ciudad de Trinidad y el Valle de
los Ingenios, la escuela
trinitaria enseña las técnicas
tradicionales de construcción y
garantiza la continuidad de
oficios imprescindibles para la
restauración.
Jesús Alexis Jorge Hernández,
director de la instalación,
precisó que ante la demanda de
estas labores en Trinidad,
estudiantes, profesores y
especialistas edificaron el
plantel que dispone de seis
aulas, laboratorios de
computación y de estudio de los
materiales, así como de talleres
de carpintería, herrería,
cerámica y yeso, y próximamente
de un polígono de albañilería,
con máquinas de herramientas e
instrumentos para el
aprendizaje.
Del centro, uno de los cinco de
su tipo con que cuenta el país,
han egresado hasta la fecha unos
160 graduados y actualmente
otros 64 estudiantes se
adiestran en las especialidades
de albañilería, carpintería,
herrería, cerámica y
albañil-yesero.
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