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Internet no convence a Vargas
Llosa
Estandarte
El Nobel no encuentra
ventajas en las nuevas
tecnologías.
Internet no termina de convencer
a Mario Vargas Llosa. Lo ha
manifestado en un artículo de
opinión publicado en El País,
titulado Más información, menos
conocimiento, y cuya polémica se
mantiene viva semanas después,
gracias —paradójicamente— a su
repercusión en la red. Más de
1.500 retuits, 6.000
recomendaciones en Facebook,
cartas al director y comentarios
—con sus correspondientes
debates— en blogs y redes
sociales, todo a propósito del
enfado del Premio Nobel.
Mario Vargas Llosa ha leído
Superficiales. ¿Qué está
haciendo Internet con nuestras
mentes?, de Nicholas Carr —Taurus
lo ha publicado en España este
mismo año; en Estandarte ya te
hablamos sobre él—, cuyo
testimonio ha sembrado en él un
buen puñado de miedos
tecnológicos. Y en su artículo
recoge cómo Carr, que fue en su
juventud un voraz lector de
buenos libros, se dejó seducir
por la informática y un buen día
descubrió que había dejado de
ser un "buen" lector.
El autor de La casa verde teme
que sustituyamos nuestra propia
memoria por la memoria de los
ordenadores. Hay pruebas
concluyentes, asegura Vargas
Llosa, de que, cuando la memoria
de una persona deja de
ejercitarse porque para ello
cuenta con el archivo infinito
que pone a su alcance un
ordenador, se entumece y
debilita como los músculos que
dejan de usarse.
¿Para qué mantener fresca y
activa la memoria, se pregunta
—y lamenta— más adelante, si
toda ella está almacenada en
algo que un programador de
sistemas ha llamado "la mejor y
más grande biblioteca del
mundo"? ¿Y para qué aguzar la
atención si pulsando las teclas
adecuadas los recuerdos que
necesito vienen a mí,
resucitados por esas diligentes
máquinas? Y enlaza con
declaraciones fuera de tono, a
favor o en contra, reconociendo
con tristeza que muchos
universitarios prefieren buscar
resúmenes a leer a los clásicos.
No se trata de la primera
muestra de desconfianza de Mario
Vargas Llosa hacia Internet y
las nuevas tecnologías. Este mes
de abril, en una entrevista
publicada en el semanario
uruguayo Búsqueda, el Nobel
afirmó que internet ha acabado
con la gramática, añadiendo que
quienes chatean o se comunican
por Twitter y Facebook utilizan
—al acortar palabras y vulnerar
ciertas reglas gramaticales— un
lenguaje aterrador. Si escribes
así, continuó, es que hablas
así; si hablas así, es que
piensas como un mono. Y eso me
parece preocupante.
Gentileza:: estandarte.com
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