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EL MERCADO DEL BIEN Y MAL
ESTAR.
Resulta
curioso que en la Argentina se valore tanto la democracia
dado que continuamente se opta por decisiones que determinan
justamente la negación de la misma. Se quiere tener la libertad
de autonegarsela. También resulta curioso que «los políticos»
sean tan poderosos para pasar por encima de la sociedad
comportándose como necios, irresponsables, corruptos, infantiles,
etc., pero no lo sean para intentar, alguna vez quizás,
implementar alguna medida «en beneficio de la sociedad».
Por último, resulta curioso que, dado que la sociedad ha
optado por los mecanismos de decisión objetivos, la responsabilidad
de los hechos posteriores sea de los políticos.
Veamos
el caso de la economía. En 1989, con toda la parafernalia,
la Argentina ingresó con el aplauso general, en la «era
del mercado». Ahora, «el mercado» constituye un supuesto
tomador de decisiones económicas objetivo, imparcial, neutro,
igualitario; es lo contrario de la decisión tomado por un
gobierno. Es decir, la decisión fue que mande el mercado
y no el gobierno. Así, se desreguló y se abrió la economía,
se achicó y se privatizó el Estado. Luego, la Ley de Convertibilidad
estableció que la cantidad de moneda en el país fuese también
una decisión del mercado y no del gobierno. Entre 1991 y
1994 pareció que la solución había sido encontrada. Luego,
para al menos uno de cada tres argentinos hoy en situación
de pobreza, ya no. No obstante, se culpa a los políticos
y no al mercado.
En
los últimos años, el desempleo, la pobreza, la concentración
de la riqueza, la precarización laboral, los reclamos sectoriales,
son la cara de la Argentina. Sobre esto, Adolfo Sturzenegger
sostiene que «el mercado no tiene la culpa. No es su
función resolver estos temas, sino del Estado. Y si la pobreza
aumentó, es porque el Estado fracasó en lo que tenía que
hacer», el diario El Cronista Comercial, en un
editorial de tapa característico, luego de que la Bolsa
cayera 9% el pasado 13 de julio, afirma que «nada de
lo que se haga o diga en economía es gratis; siempre hay
que afrontar los costos. Este axioma elemental suele ser
sistemáticamente ignorado por los políticos, quienes generalmente
prefieren inclinarse por la aritmética que indica que empresarios
e inversores no significan demasiado a la hora de contar
votos. Sin embargo, parecen desconocer que los mercados
votan todos los días
en el mundo financiero globalizado
de hoy, votar en contra significa retirarse en cuestión
de segundos», interpretando lo sucedido como una «dura
respuesta de los mercados a la falta de realismo de los
políticos», y, para citar otro caso entre tantos, Daniel
Artana sostiene que «los informes del Banco Mundial,
entre otros, demuestran que los países que más equidad lograron
fueron los que llegaron más lejos con sus reformas económicas.
La Argentina cometió errores en la secuencia de las reformas
y el problema es precisamente que lo que no se hizo».
Lo
llamativo de estos análisis es que «lo que no se hizo»,
lo que «debe hacer», lo «realista», es implementar más
medidas de mercado: la Ley de Convertibilidad Fiscal,
para que la decisión del monto del gasto público deje de
ser una decisión política; flexibilización laboral, para
que el nivel salarial sea sólo una determinación «del mercado»;
descentralización de las negociaciones colectivas, para
que las condiciones laborales no tengan una base «más allá
del mercado»; eliminación de cualquier subsidio o incentivo
a alguna actividad económica, para que la decisión de la
estructura productiva del país sólo lo determine «el mercado»
. También el por ahora archivado proyecto de dolarización
de la economía tiene ese espíritu de anular y eliminar cualquier
tipo de posibilidad de una decisión política sobre el mercado.
O estas propuestas se basan en la bondades del mercado,
o en la señal de una buena imagen del país al mercado. Como
sostiene el propio Ministro de Economía, Roque Fernández:
«no somos un país con una transición normal, tenemos
que tener cuidado con la imagen para afuera. Si se maneja
la campaña con acuerdos y si la imagen de los candidatos
mejora sustancialmente la situación puede revertirse».
¿Ahora,
resulta sensato «entregarse» así al mercado?. ¿En definitiva,
qué o cómo es el mercado?. El propio Roque Fernández, en
una entrevista a Clarín el 16 de mayo pasado, luego de que
por los reclamos de los estudiantes incrementó el presupuesto
educativo y se produjo una caída en la Bolsa, manifestó:
«lo que pasó con los mercados en los últimos días
es un llamado de atención serio para el Congreso. El fantasma
impersonal del mercado, que apareció pegándonos un cachetazo,
se dirigió a los legisladores, porque ellos convirtieron
la solución del tema educativo en una visión negativa del
país
. Si por una manifestación callejera se levantan las
previsiones de equilibrio presupuestario
». Por lo tanto,
quien decide someterse al mercado, no puede protestar por
su situación económica producto del mercado; o, si lo hace,
que lo haga contra el mercado, no contra los políticos,
dado que, al fin y al cabo, ellos también están sometidos
al mercado. Ahora, si no se quiere estar sometidos al mercado,
no se puede estar a favor de medidas pro mercado, aunque
el Ministro no crea esto posible porque si bien «el mercado
es una entidad mística, impersonal, no tiene cara. Es cobarde,
traicionero, actúa así y nosotros no podemos negar su existencia.
Lo único que podemos hacer es no despertar los malos espíritus
(sic) de esas almas traicioneras. No obstante, podemos
quedarnos tranquilos porque los agentes de mercado, según
continúa diciendo el Ministro, «en el largo plazo son
absolutamente racionales, pero el pánico de corto plazo
es perfectamente coherente con la racionalidad de largo
plazo
.. Todos somos racionales hasta que alguien nos pone
un revolver en la panza y empezamos a generar adrenalina
y podemos tener una reacción no racional. Para mucha
gente sin trabajo, con sueldos bajos o con inseguridad laboral
es el mercado quien les ha puesto un revolver en la panza.
Documentos enviados
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N°01."Dolarización = Calavera no chilla"
N°02."En el largo plazo estamos todos muertos...pero no
al mismo tiempo".
N°03."Por qué nos tiene que importar que estén nuestros
próceres en nuestros billetes".
N°04."Crisis financiera: algunos comentarios".
N°05."Argentina 1989-1999: El suicido de un país".
N°06."Mercado del bien y mal estar".
N°07."Por qué Keynes en el 2000".
N°08." ¡UFFAAA! Los perdedores no quieren perder"
N°09."¿Yo rico?"
N°10."El sentido de estudiar economía"
N°11."Bases analíticas para determinar una propuesta progresista"
N°12."Las reglas claras"
N°13. "La verdadera elocuencia"
N°14. "Más mercado para el empleaducho"
N°15. "¡Santos intereses! ¿Dementes al Vaticano?"
N°16. "Despacito, despacito, despacito"
N°17. "Hanke no se enganche"
N°18. "¿Lo sabía Doña Rosa?"
N°19. "Mafalda pide un respiro; Manolito no se lo da"
N°20. "Lo que mata es la sensibilidad"
N°21. "¡Viva la convertibilidad!; ¡Abajo sus efectos (sobre
mí)!"
N°22. "Locos por la convertibilidad".
N°23. "¿Qué es ¡Andrés Ferrari !?"
N°24. "El trueque hace la felicidad"
N°25. "Marcaaplazo fijo"
N°26. "¡Solito?, ¡In-sólito!"
N°27. "Candoroso interés"
N°28. "¡Tres-tro-esma!; ¡Tres-tro-esma!"

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