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La
verdadera elocuencia
"Lo
recibimos y nos reímos de él" Moliere.
¡Al
mal tiempo, buena cara!
¡Siempre
que llovió, paró!,
¡A
fuerte recesión, economistas!
Bien
es sabido que no es tarea fácil hacer reír al prójimo. Y,
además, exige superar pudores personales en muchas ocasiones.
La humanidad recuerda a quienes han logrado tremenda hazaña.
Por eso, bienvenido el esfuerzo de Juan Alemann, quien se
ha propuesta llevar adelante esa más que difícil tarea.
"Es
una extraña empresa la de hacer reír a las gentes honestas"
Moliére.
Desde
las páginas de La Razón, este buen hombre optó por cargar
sobre sus hombros la monumental tarea de que los apretujados
trabajadores de los trenes y colectivos vuelvan a sus casas
con una sonrisa; que los callejeros durmientes, antes de
cubrirse del frío con su página, tengan motivos para hacer
un suspiro esperanzador. ¡Qué todo el mundo sea feliz!,
¡Qué
todos podamos decir, como aquél viejo clásico de Hollywood,
«qué bello es vivir»!
Oiga,
estimado señor, que quiero decirle un verso,
Que
voy a darle la flor más linda del universo
La
reciente obra de Alemann es «Sobre crecimiento y distribución
del ingreso». En ella, después de un párrafo inicial diciéndonos
que hemos pasado los mejores días de nuestras vidas durante
los ‘90s porque la política económica de Menem fue «acertada»,
nuestro entrañable economista no deja de mencionar que,
pese a eso, una de las críticas que se van oyendo con más
frecuencia es que el crecimiento aumentó la desigualdad
en la distribución del ingreso nacional.
“Nuestra
inteligencia nos ha hecho duros y brutales” (Chaplín).
Sobre
el dato que se refiere a una concentración mayor del ingreso
en nuestro país, afirma: “A esto, lo primero que
hay que contestar, es que aún con una participación porcentualmente
algo menor de los sectores pobres, en términos absolutos
tienen un ingreso mucho mayor”. Es
válido que este economista neutral, científico, apolítico,
se ponga la camiseta porque tiene derecho en hacer suya
aquella frase de Virgilio: «En ello me cupo un papel
importante ». Pero para
no perder el humor, y seguir con el juego nos corresponde
aplicar, como diría El Agente 86, «el viejo truco
de la contra-contestación»: y
aun si eso fuese cierto, ¿eso justifica la concentración
de la riqueza? Claro que esta concentración no es culpa
de nadie más que del destino, que así se transforma en un
especie de «ladrón sin destino», porque es “consecuencia
obligada (¿?) de la elevada capitalización de la economía
de esa década”.
La
vida eterna consiste en crear eternamente la contradicción
y en reconciliarla eternamente (Hegel)
No
se aflijan que Alemann nos explica «este concepto». Y nos
dice, con gran originalidad, vayamos a casos extremos: “en
una comunidad absolutamente primitiva, de una tribu que
vive de la caza, de la pesca y de la recolección de frutos
salvajes, prácticamente todo el ingreso corresponde al factor
trabajo, ya que el capital productivo (lanzas, arcos y flechas
y otros elementos de este tipo) es insignificante. Pero
este pueblo vivirá en una gran pobreza. Si ahora suponemos
una economía altamente capitalizada, donde las fábricas
son totalmente automáticas y los demás procesos económicos
se desenvuelven con muy poco esfuerzo humano, entonces el
factor trabajo tendrá una participación reducida en el ingreso
total, ya que todo ese capital debe ser remunerado. Pero
el nivel de vida de los que trabajan será incomparablemente
superior al de la tribu primitiva”.
“Gris,
amigo mío, es la teoría, pero eternamente verde el árbol
de la vida”. Goethe
Justo
ahora la revista Forbes anuncia que las 200 personas más
ricas del mundo tienen U$S 1,1 millones de millones (es
decir, casi el PBI del Mercosur), mientras que las Naciones
Unidas acaba de informar que de las 6 mil millones de personas
que habitan el mundo actualmente, la mitad vive con menos
de U$S 2 diarios, 150 millones no tienen empleo, 750 millones
están subempleadas, 800 millones sufren desnutrición, 40
millones mueren de hambre al año y 800 millones no tienen
acceso a los servicios de salud. ¿Eso es un nivel de vida
incomparablemente superior al de la tribu primitiva?
Además,
una cosa es la pobreza, y otra cosa sentirla: “Aparte
de lo que dicen las cifras sobre distribución del ingreso
nacional, hay factores cualitativos que hacen a la correcta
interpretación. La estabilidad permite un gasto más racional
del ingreso, ya que elimina la compra apurada para ganarle
a la inflación. Entonces un ingreso bajo rinde más en términos
de bienestar”. Y un no ingreso aún más, ya que no hay
que ni siquiera molestarse hasta el negocio ni preocuparse
qué elegir.
“Vosotros
lo habéis hecho pero no para vosotros” Virgilio.
“Además,
los pobres y la clase media tuvieron acceso a bienes que
antes eran muy caros y ahora son baratos, empezando por
el televisor. (¡Qué
más necesita uno que un televisor!; si hasta Mafalda se
desmayó cuando le llegó el suyo). En épocas del gobierno
de Alfonsín un televisor costaba unos 800 dólares y el salario
del trabajador no calificado era de U$S 200. Actualmente
ese televisor, con mejor tecnología, se consigue por U$S
300, y el salario de ese mismo trabajador es de por lo menos
$ 400 y en muchos casos del doble y más”. Es así: antes
se alimentaba pero no tenía televisor; ahora, le sobra para
la tele si tuviese para comer: “la falta de dinero de
la gente comenzó a impactar en productos de primera necesidad.
Una consultora privada reveló que en mayo cayó el consumo
de leche yerba y aceites, entre otros alimentos” (Clarín).
La mitad del país gasta el 39% o más de su ingreso en alimentos;
del resto, gran parte U$S 300 se le van en las exorbitantes
tarifas públicas (que un gag de nuestro humorista dice que
“la mejora cualitativa importante beneficia especialmente
a los sectores humildes y a la clase media”, seguramente
porque gozan de tarifas indexadas por la tasa de inflación
del primer país del mundo, sin cargo a pesar de sufrir una
deflación tercermundista) por lo que tampoco le alcanza
para la tele. “El notorio aumento de la población escolar,
la baja del índice de mortalidad infantil (del 22 al 18
por mil) y el aumento de la expectativa de vida que se registran
en la década pasada son claros índices de un mayor bienestar
de las clases humildes”. Y si es por mejor expectativa
de vida, nos conviene copiar el modelo de República Dominica
que la Organización Mundial de la Salud califica como el
mejor de América Latina.
“Me
engañás pensando que no puedo ver, no podés llorar porque
te estás burlando de mi”. Beatles.
Como
todos sabemos, las apariencias engañan. Y los engañadores,
aparecen: “Hay dos factores que hacen aparecer la
distribución del ingreso como más regresiva: a. En la última
década la Argentina ha recibido un importante contingente
de inmigrantes muy pobres de países vecinos y otros del
continente, en especial bolivianos, paraguayos y peruanos;
(¡pheww!, ¡qué suerte, los pobres no son argentinos!).
b. El aumento de la desocupación reduce el promedio de ingreso
de los estratos más pobres. Entonces, con un aumento de
la ocupación y cierto control de la inmigración clandestina,
la distribución del ingreso tendería a mejorar.”
“Nunca
es manso y sereno el curso del verdadero amor”. Shakespeare
Lo
que no se entiende es si antes explicó cómo se produjo la
concentración, cómo, ahora, mágicamente, ésta se redujo
a pura apariencia. Pero si antes del modelo «acertado» la
desocupación no era tema de debate en la Argentina, ¿cómo
luego de una década de crecimiento «con vigor» y surgimiento
del alto «desempleo estructural» (como lo llaman los economistas)
puede evitarse la concentración del ingreso? Entonces, será
como dicen Los Beatles, «nada hay que puedas ver, que
no sea visible», ya que es «puro cuento» que “la Argentina
de la década del ’90 creció tanto en su economía como en
su nivel de desigualdad. Entre 1990 y 1999, el PBI y la
brecha entre ricos y pobres se incrementó en un 57%. (...)
De esta manera, la última década del milenio se transformó
en el período de «mayor regresividad» en la historia argentina”
(La Nación).
"Tenía
una forma de reírse de la gente sin indignarla" Maupassant
Así:
“Contrariamente a lo que se sostiene en este contexto, la
clase media fue globalmente beneficiada por el modelo. Lo
señalan con meridiana claridad el aumento explosivo de las
ventas de autos, el impresionante tránsito, el acceso al
crédito hipotecario para la vivienda en condiciones civilizadas,
el aumento explosivo de turistas que viajan por avión y
el fuerte incremento de venta de bienes del hogar y vestimenta,
la que es mucho más barata que en otras épocas. Lo que sucede
es que en esta clase hay una gran movilidad ascendente y
descendente, y a quienes les toca estar en esta última categoría
tienden a pensar que la clase media se ha empobrecido”.
“Al
que no tiene, el rey le hace libre” dicho alemán (¿o de
Alemann?).
Y
para bajar el telón, la solución: “En la última década
el gasto social del Estado nacional casi se duplicó. programas
sociales, el más exitoso fue el Pro Huerta, que llevó a
la creación de más de 300.000 huertas y granjas de minifundistas
dio una base alimenticia a más de 3 millones de personas”.
Porque, “más que de pobreza hay que hablar de problemas
sociales (¿?). El principal es la desocupación, que no se
resuelve con políticas redistributivas del ingreso (como
el impuestazo), sino con crecimiento, flexibilidad laboral
y capacitación. En un sentido amplio, el tema de fondo la
es educación, que debe ser mejorada urgentemente en su contenido
cualitativo. Porque esta economía moderna tiende a excluir
cada vez más a quienes no alcanzan cierto nivel educativo”.
Pero según una reciente nota de Clarín “la desocupación,
la subocupación y los bajos salarios aumentan rápidamente
entre quienes tienen mayor nivel educativo porque
el mercado no logra absorber el creciente número de profesionales
que egresan de las universidades”.
“No
teniendo sobre los labios otra palabra que ‘Gracias’, diré,
a pesar de todo, que esta vida fue hermosa”. Aragón
Así,
llegamos al final. Será hasta la próxima desinteresada actuación
de nuestro primer actor, que espero que lo reciban para
agradecerle el esfuerzo que hace. Aquí, a Andrés Ferrari
sólo resta pedirle disculpas al lector: "Cometí
la torpeza de contestarle y de enojarme, en lugar de reírme
en su cara como toda respuesta" Rousseau.
"La verdadera elocuencia, se
ríe de la elocuencia" Pascal
.
Documentos enviados
(solicítelos):
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N°02."En el largo plazo estamos todos muertos...pero no
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N°03."Por qué nos tiene que importar que estén nuestros
próceres en nuestros billetes".
N°04."Crisis financiera: algunos comentarios".
N°05."Argentina 1989-1999: El suicido de un país".
N°06."Mercado del bien y mal estar".
N°07."Por qué Keynes en el 2000".
N°08." ¡UFFAAA! Los perdedores no quieren perder"
N°09."¿Yo rico?"
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N°26. "¡Solito?, ¡In-sólito!"
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N°28. "¡Tres-tro-esma!; ¡Tres-tro-esma!"

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