|
Por
qué nos tiene que importar que
nuestros próceres estén en
nuestros billetes.
Cuál
sería el efecto sobre el nivel de vida de la mayoría de
los argentinos si se adoptará la propuesta del Gobierno
de ‘dolarizar’ nuestra economía? Tener moneda propia influye
sobre el bienestar de los argentinos o sólo es una postura
de «un falso nacionalismo», como afirma el Ministro de Economía,
Roque Fernández?
Supongamos
que detenemos el tiempo; entonces, podemos contabilizar
una cierta cantidad de dinero total en la economía. Y a
esa cantidad de dinero le corresponderá una cierta tasa
de interés. Como todo el mundo sabe, generalmente, cuanto
mayor sea la cantidad de dinero, menor será la tasa de interés,
y vice- versa. Ahora, si en el dinero no figuran nuestros
próceres, cómo puede hacer la economía argentina para aumentar
la cantidad de dinero? Precisa de algún mecanismo económico
que derive en un ingreso de dinero del exterior.
Por
ejemplo, un superávit comercial, es decir, del total de
bienes y servicios que se produce, vender una mayor cantidad
de lo que se compra de afuera. Pero esto tiene el efecto
de disminuir el saldo para consumir internamente. Además,
si el nivel de precios, medidos en términos de próceres
extranjeros, es muy alto, el nivel de exportación será bajo.
En un caso así, los manuales de economía enseñan que la
salida es devaluar la moneda nacional para que las exportaciones
sean más baratas para los extranjeros. Esta medida tiene
el efecto positivo de evitar una recesión. Pero sin próceres
en nuestros billetes, no habría qué devaluar. Por
eso, la única manera de exportar más es bajando los precios
internamente mediante una recesión. Es decir, mediante el
lento proceso del alto desempleo, como viene sucediendo
en los últimos años.
Otra
manera para aumentar la cantidad de dinero sería el ingreso
de capitales especulativos de corto plazo o por inversiones.
Ambas tienen sus costos. El capital especulativo de corto
plazo así como entra se va; además, para atraerlo hay que
aumentar la tasa de interés. Es decir, entregarle a cambio
de su entrada una porción elevada de lo que se produce internamente.....para
que se lo lleve afuera. La inversión que llega a comprar
los activos existentes convierte a la Argentina en propiedad
de extranjeros: la pampa húmeda cada vez es menos argentina.
Lo mismo sucede con inversiones nuevas. En definitiva, quienes
tomarán las decisiones económicas fundamentales estarán
desligados en todo sentido de nuestro país, así como de
nuestros próceres, excepto en uno: cuánta moneda con próceres
de otros países podrán sumar. Por eso, si en otro país esa
suma es mayor, esos capitales se retirarán.
Cuando
la cantidad de moneda en una economía es poca, como todo
el mundo sabe, la tasa de interés sube y el crédito es caro.
Entonces, a la empresas - especialmente las PYMES, se les
hace difícil financiar sus actividades, y más aún invertir.
También comprar a crédito se hace caro, y las empresas venden
menos. La producción se estanca, el desempleo aumenta, la
vida se hace cara. Los sectores afectados comienzan a protestar
contra el Estado. Pero el Estado no tiene capacidad para
ayudar. Más bien por el contrario. Al caer el nivel de actividad,
recauda menos: menor consumo, menor recaudación por IVA;
mayor desempleo, menor recaudación por impuestos al trabajo.
En
realidad, la menor recaudación hace surgir el déficit fiscal.
Entonces, los ‘fundamentalistas fiscales’ se impacientan
y comienzan a exigir menores gastos y más impuestos.
El déficit fiscal, además, aumenta el ‘riesgo - país’ y
los capitales externos exigen una mayor tasa de interés
para ingresar. Es fácil seguir el circulo vicioso. Mayor
tasa de interés, crédito más caro, menos actividad, menos
consumo, las PYMES quiebran, aumenta el desempleo, cae la
recaudación, aumenta el déficit fiscal, los ‘fundamentalistas
fiscales’ se impacientan, aumenta el riesgo país, .....
Ahora,
qué pasa cuando un país tiene a sus próceres en sus billetes?
En
principio, la cantidad de billetes en su economía la puede
establecer por su cuenta. No necesita depender que entre
dinero de afuera. Puede aumentar la cantidad de billetes
para estimular la inversión, el empleo, la producción, el
crédito; así como puede disminuir esa cantidad para frenar
la actividad económica: es su decisión. Por otro
lado, puede devaluar si quiere exportar más sin generar
desempleo internamente. Además el Estado puede gastar más
e imponer impuestos más bajos porque la diferencia la financia
con emisión, lo que se llama de señoraje. No es ese el caso
actual argentino con convertibilidad, pero si el de EEUU.
Por más que le pese al ‘fundamentalista fiscal’, eso no
genera inflación. Por ejemplo, entre 1991 y 1994, el déficit
fiscal de EEUU estuvo en 3% del PBI, el gasto público en
35% del PBI y el pasivo financiero neto del Gobierno llegó
a 50% del PBI, pero la tasa de inflación fue algo superior
al 3% anual y la tasa de desempleo menos del 7%. En cambio,
en Argentina cómo un prócer nuestro precisa de un prócer
de EEUU, los beneficios económicos del señoraje se pierden
totalmente. Entonces, el Estado precisa aumentar los impuestos
para evitar disminuir el gasto. Por otro lado, como el Estado
puede financiarse más autónomamente, no precisa otorgarle
mayores beneficios fiscales o tasas de interés para que
ingresen los capitales de afuera.
Las
dos opciones parecen claras: mayor bienestar o recesión;
mayor empleo o desempleo; mayores facilidades de crédito
o tasas de interés; mayor autonomía o dependencia. Todo
eso nos pueden brindar nuestros próceres en nuestros billetes.
Documentos enviados
(solicítelos):
N°01."Dolarización = Calavera no chilla"
N°02."En el largo plazo estamos todos muertos...pero no
al mismo tiempo".
N°03."Por qué nos tiene que importar que estén nuestros
próceres en nuestros billetes".
N°04."Crisis financiera: algunos comentarios".
N°05."Argentina 1989-1999: El suicido de un país".
N°06."Mercado del bien y mal estar".
N°07."Por qué Keynes en el 2000".
N°08." ¡UFFAAA! Los perdedores no quieren perder"
N°09."¿Yo rico?"
N°10."El sentido de estudiar economía"
N°11."Bases analíticas para determinar una propuesta progresista"
N°12."Las reglas claras"
N°13. "La verdadera elocuencia"
N°14. "Más mercado para el empleaducho"
N°15. "¡Santos intereses! ¿Dementes al Vaticano?"
N°16. "Despacito, despacito, despacito"
N°17. "Hanke no se enganche"
N°18. "¿Lo sabía Doña Rosa?"
N°19. "Mafalda pide un respiro; Manolito no se lo da"
N°20. "Lo que mata es la sensibilidad"
N°21. "¡Viva la convertibilidad!; ¡Abajo sus efectos (sobre
mí)!"
N°22. "Locos por la convertibilidad".
N°23. "¿Qué es ¡Andrés Ferrari !?"
N°24. "El trueque hace la felicidad"
N°25. "Marcaaplazo fijo"
N°26. "¡Solito?, ¡In-sólito!"
N°27. "Candoroso interés"
N°28. "¡Tres-tro-esma!; ¡Tres-tro-esma!"

|