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¡Santos intereses!
¿Dementes al Vaticano?
Michel
Camdessus, desde 1986, fue por tres mandatos consecutivos
Director General del Fondo Monetario Internacional. El año
pasado renunció al cargo. Ahora, ha sido nombrado miembro
del Consejo Pontifical para la Justicia y la Paz, un departamento
del Vaticano que se dedica a una campaña por el perdón de
la deuda del Tercer Mundo. ¿Conseguirá deshacer lo que hizo?
¿La actitud de Camdessus estará motivada por un reconocimiento
de errores en la política de su gestión, o será que una
cosa no tiene que ver con la otra? ¿Serán temores por lo
que podrá suceder en el más allá, dado lo que sucedió en
el más acá?
Los
«fríos números» dicen que en la década de los 90s, en la
cual el FMI impulsó el mercado a ultranza en América Latina,
ésta región se empobreció tanto, que hoy “casi
cuatro de cada 10 hogares latinoamericanos viven en la pobreza”
(Clarín 16/7/2000). 220 millones de personas. En la
Argentina, país seguidor del FMI si los hubo, ese porcentaje
está entre los más elevados. Entre 1990-99, la deuda externa
argentina se triplicó. En ese período, la riqueza se concentró;
en la Argentina, el
crecimiento del período 1990-99 y el aumento de la desigualdad
fue igual: 57%. Camdessus, ¿se habrá dado cuenta que
no era que «el modelo había sido bueno, pero había dejado
a muchos afuera», sino que «el modelo que bueno para unos
pocos por que dejó a muchos afuera»? ¿O simplemente aprovechó
su laburo en el FMI para crearse un laburo para su período
post – FMI?
Para
el diario El Cronista
esa es la noticia. Simple información; Camdessus se dedicará
a conseguir el perdón de la deuda que tienen los países
del Tercer Mundo. Punto. Pero, parece que sólo él
(y el Vaticano) pueden hacerlo. Si lo hace alguien aquí,
en Argentina por ejemplo, entonces no se está reconociendo
«la seguridad jurídica» de millones (¿?) de argentinos,
y millones y millones de extranjeros que poseen títulos
de la deuda externa argentina.
El
mismo día (8 de agosto), en otra fabulosa muestra de creatividad
editorial, con el también inspiradísimo título «Papa
caliente», este partidario protector de los derechos
jurídicos de «millones» de argentinos que cotizan en bolsa,
dio una exhibición más de su politiquería cotidiana. Nada
del cambio de bando de Camdessus, nada de perdón por la
deuda, nada de justicia para los no – detentores de títulos
de la deuda externa, nada de paz: ¡Paguen! Este año, .....y
el próximo. Porque desde el inicio, anuncia cuál será la
exigencia de ellos de acá en adelante: “Conviene
que los políticos se vayan familiarizando con su contenido,
porque la Ley de Responsabilidad Fiscal va a ser uno de
los instrumentos que más se va a mencionar en los próximos
meses (¿en las páginas de El Cronista o por el 33% de argentinos
pobres), de la mano de la elaboración del Presupuesto 2001”.
¿Por qué ya tanta preocupación?
Porque
la ley obliga a reducir el déficit fiscal a 1% del PBI el
próximo año. Habrá $2.800 millones menos para gastar, y.....”ello
en un contexto de suba de tasas, que eleva la carga de intereses
de la deuda dentro del gasto.....”. ¿Perdón?, ¡Ni Camdessus!
La
preocupación del sensible diario por los «millones» de argentinos
(con títulos de la deuda externa en su poder) se debe a
que Meijide dijo, ¡y públicamente!, que el Presidente no
cortará fondos para planes sociales. Y El
Cronista, que sabe sumar (y restar) piensa:
“ello será posible sólo si se reduce el presupuesto en otra
áreas”. Y sigue, preocupado porque sigue sumando: “Como
es previsible que la mayoría de sus colegas de gabinete
piense de la misma forma, (porque el ABC del lugar común
del pensamiento vulgar dice «EL político, gasta») la confección
del próximo Presupuesto puede asemejarse a la manipulación
de una papa caliente (acá está la frase original, por si
alguien se la perdió)”. Así se violaría el «espíritu»
de la Ley de Responsabilidad Fiscal y peligraría uno de
los pocos instrumentos que la Argentina tiene para generar
credibilidad sobre su solvencia fiscal. ¡Si todas las encuestas
dicen que esto es lo que tanto le preocupa al argentino!. E, inspirándose, seguramente,
en la sensibilidad de Camdessus, nos dice: ¡No hay que ser
egoísta!, el problema “no
se resuelve creyendo que el recorte de gastos sólo le toca
a los demás”.
Algunas
dudas para consolar y animar la solidaridad de los políticos
financieros (es decir, El
Cronista). La Ley de Responsabilidad Fiscal se puede
cumplir igual, ya que pone un límite al déficit;
ni al gasto ni a los ingresos. ¡Por qué no aumentar
las partidas sociales y cubrirlas con impuestos al sector
financiero, que ha sido por lejos el sector que más creció
en la década del empobrecimiento masivo, y además está destruyendo
el aparato productivo que ha sobrevivido al insaciable succionar
de las altas tasas de interés! Entre 1991-97, el sector
financiero creció 114%; cuatro veces el ritmo de crecimiento
que tuvo la industria y ocho veces que el de la agricultura.
Además, se podría reducir el gasto en el pago de intereses
de la deuda, que ya representa más del doble de lo que se
paga en salarios (¡incluyendo a los ñoquis!). Así, tendríamos
superávit fiscal
en lugar de déficit, y los argentinos habríamos mostrado
que somos serios y respetamos las leyes.
El
pago de los intereses de la deuda externa fue de U$S 4.739
millones en el primer semestre del año; si en el segundo
semestre se pagara un 10% menos, lo recaudado sería casi
el doble que lo que se gastó en 1999 en planes trabajar
que beneficiaron a 1.278.746 personas (Clarín 22 y 23/7/2000).
Claro, que pensar en esto, según los políticos financieros,
sólo «eleva el riesgo - país» y genera «inseguridad jurídica».
Entonces, recomiendan que el Estado cumpla primero
en pagar los intereses de la deuda, después bajar el gasto en todas las partidas menos esa, y después, aumentar
los impuestos, a todos menos al sector financiero. Y
como esto genera déficit, ellos prestan al Estado, a condición de que primero se les pague....¡Ah!, la deuda aumentó. Pero no hay por qué
preocuparse; Camdessus luchará por la compasión financiera.
“Recientemente
un funcionario del FMI que hablaba «off the record» sobre
la pobreza y los problemas sociales, afirmó: «Como bien
ya lo dijo Einstein, pensar que haciendo siempre lo mismo
uno puede obtener resultados distintos es el principio de
la demencia»” (Clarín, 16/7/2000).
A
Camdessus le preocupa la cuestión de las deudas del Tercer
Mundo; a El Cronista
también.
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Documentos enviados
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N°02."En el largo plazo estamos todos muertos...pero no
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